Marineros en tierra

Cristina Viu Gomila
CRISTINA VIU CARBALLO

CARBALLO

CASAL

Cerca de 250 pescadores de la Costa da Morte ya no se embarcarán mañana a causa del paro biológico del cerco Toda la leyenda negra que rodea los períodos de inactividad de los marineros se viene abajo en el caso del cerco. Mañana comenzará el paro biológico de esta arte, que dejará en tierra a cerca de 250 hombres. Como en ocasiones anteriores, los pescadores no matarán el tiempo en la taberna ni estarán ociosos, sino que muchos aprovecharán el descanso para irse de vacaciones a tierras más cálidas, trabajarán en sus huertos o realizarán reparaciones caseras. Sin embargo, los primeros días se dedicarán a la reparación de las tarrafas. Así será para muchos en Malpica y no para tantos en Camariñas, Laxe y Caión.

13 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El paro del cerco cambiará poco el reloj biológico de Malpica y menos aún el de Camariñas, Laxe y Caión, donde casi pasará desapercibido. En el caso malpicán, las afectadas serán 18 embarcaciones tripuladas por un total de 150 hombres. En este puerto es habitual que los armadores y los marineros con posibilidades se tomen unas vacaciones. Los destinos preferidos son Canarias y el Caribe. Ayer se desembarcaron en esa lonja 12.000 kilos de jurel, que alcazaron un precio de 115 pesetas (0,69 euros). Nada espectacular, pero sí suficiente como para afrontar el paro con mayor alegría. Reparaciones Otro gallo canta en Camariñas. La semana pasada apenas hubo qué llevarse a las redes. José Mouzo, que fue armador y es marinero explica que allí no habrá viajes a Tenerife. En esta localidad sesenta hombres tendrán que dedicarse a reparar las mallas y los barcos. Estos meses han sido muy malos para las seis embarcaciones de cerco. Algo mejor ha ido en el puerto de Laxe, donde sólo queda una tarrafa: Virxe do Mar, en la que trabajan ocho hombres, entre los que está su patrón, Manuel Lema Mouzo. En Caión, dieciséis hombres quedarán en tierra. Trajaban en dos tarrafas y estas semanas no han sufrido demasiada escasez, pero tampoco ha habido buenos tiempos. Paradójicamente, la falta de actividad de las tarrafas provoca un importante revuelo en otros colectivos, como las rederas o los carpinteros de ribera. El motivo es la necesidad de reparar todos los barcos al mismo tiempo y en el período establecido para el paro, que se mantendrá hasta el 31 de marzo, aunque la veda para la sardina, que comenzó el día 1 continuará hasta el 15 de abril. Los resultados que se obtengan este año serán valorador por la mesa sectorial del cerco del Consello Galego de Pesca para planificar nuevas medidas para el sector.