La estación, paraíso de cacos

G. R. DE CASTRO CARBALLO

CARBALLO

CASAL

La central de autobuses de Carballo sufrió el tercer intento de robo desde que empezó el año En el colegio se aprende que algunos cálculos matemáticos tienden a infinito. Ahora se sabe que los cacos de Carballo como estas operaciones tienen una querencia, en concreto a la estación de autobuses de la localidad. En lo que va de año este edificio de la capital de Bergantiños ha sufrido tres amagos de robos. La última intentona fue la madrugada del lunes cuando la Guardia Civil y la Policía Local detuvo a una joven con las manos en la masa: afanando en la cafetería. La detuvieron.

29 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El modo de operar de los delincuentes es reincidente en todos casos de intentos de robos en la estación. Los autores de los hechos entran al edificio rompiendo uno de los cristales exteriores para facilitar su acceso a él. Ya en el interior, se dirigen al bar que es el establecimiento del recinto que más interés despierta en los amigos de los ajeno pues suele ser donde más dinero hay. «Levamos case un roubo por semana, pero nunca lles da tempo a escapar porque os collen», aseguraba ayer un responsable de la estación. La última tentativa El último caso se produjo la madrugada del lunes. El teléfono 062 de la Guardia Civil de A Coruña recibió una llamada en la que se les informaba de que la alarma de la estación de autobuses de Carballo había saltado. Fue el comienzo de una operación de las fuerzas de seguridad que acabaría con éxito. Hasta el lugar de los hechos se desplaZÖ una patrulla del instituto armado y de la Policía Local. Enseguida encontraron indicios del delito al toparse con los cristales de un ventanal rotos. Ya en el interior sorprendieron a una joven portando cinco bolsas con diversos efectos que supuestamente había sustraído en la cafetería. I.P.E., vecina de Carballo y de treinta años, fue detenida inmediatamente. La anterior acción policial por intento de robo en la estación de autobuses fue la semana pasada.