En la campaña 94-95, cinco equipos finalizaron la primera vuelta en un punto y el Lira consiguió el título gracias a la diferencia de goles Cinco equipos en un punto. Ni los más viejos de lugar. Los partidos se sirven a degüello, en todas las jornadas habrá ese famoso «partido del siglo», que marcará la competición. Lejos han quedado los tiempos en los que un dominador absoluto imponía su jerarquía sin encontrar contestatario. En esta liga loca, todos protestan y nadie pone orden, como la guardería sin profesor. Y que a nadie se le olvide lo que hizo el año pasado el Cee. Perdía once puntos con el líder al final de la primera vuelta, y ahí está, en Primera Regional. Sólo se recuerda un campeonato igual en los últimos años. El Lira fue el que se llevó el gato al agua.
27 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.«Aquela liga gañámola en Berdillo, no penúltimo partido. Perdíamos por dous goles e acabamos remontando. Na derradeira xornada, sentenciamos na casa», recuerda Amador Carballo, técnico del Lira que consiguió el ascenso en la temporada 94-95. Al final de la primera vuelta, entre los cinco primeros clasificados había un punto de diferencia. A saber: Xallas, San Lorenzo y Corme, con diecisiete. Lira y Cabana, dieciséis. Sólo hay que cambiar a un par de protagonistas para apreciar la similitud con el caso actual. En la segunda vuelta, la dureza de la liga sirvió de criba para varios equipos. Xallas y Lira se enzarzaron en una lucha que se decidió por la diferencia de goles en los enfrentamientos particulares. «O Xallas andaba moi ben, e intentou logra-lo ascenso por tódolos medios, pero fomos mellores na parte final do campionato», reconoce el entrenador del Lira. Así, un equipo que «ejercitaba» en un bar jugando al futbolín pasó a ser aspirante para el ascenso: «Os xogadores responderon no campo, e a afección tamén. Fixéronse grandes taquillas, gañarnos na casa era imposible. En Portocubelo cimentámo-lo ascenso» Grandes remontadas La pasada temporada debe servir como advertencia a los de arriba. El Cee llegó a ocupar puestos de descenso. De estar desahuciado a llevarse la plaza de ascenso. Una inmaculada segunda vuelta en la que sólo cedió un empate y una derrota le dio el pasaporte. Pero para remontadas, la del Castriz en el año 98. Había finalizado la ronda inicial en una inquietante antepenúltima plaza. Cerca de Tercera Regional. En tres meses volteó su situación clasificatoria de tal forma que acabó en el tercer lugar, cerca de Ponteceso y Mineiro. Sería el preludio del ascenso dos temporadas más tarde. Coincidiendo con el éxito del Castriz, el Camariñas realizó una de las marcas más complicadas en un campeonato de la regularidad. Nadie fue capaz de superar al equipo camariñán, que acabó con su casillero de derrotas a cero. Sin embargo, no fue suficiente para abandonar la categoría. Demasiados empates en un sistema de competición que premia la victoria con tres puntos. Con el sistema anterior, el Camariñas hubiese subido a Primera Regional, con los mismos puntos que su rival, pero con el coeficiende de goles favorable.