CRISTINA VIUA
07 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Han sido necesarios un par de tiros para que empresarios y corporación empezaran a preocuparse por la movida. No diré que se veía venir algo así porque es muy fácil hacer predicciones a toro pasado, pero antes de los disparos ya hubo situaciones peligrosas, aunque no hicieron tanto ruido. La concentración de personas que se da todos los fines de semana en Ponteceso provoca problemas. Es normal y siempre que se mantengan dentro de lo esperado no hay nada que objetar o casi nada. Muchos de los que están son adultos, o mayores de edad, y cada palo que aguante de su vela. Sin embargo, no todos los que están han cumplido los 18. Cada día hay más adolestentes que se cuelgan de la litrona y con ella a cuestas son capaces de cualquier cosa. Cuando uno los ve tirados en los bancos o en los jardines, durmiendo borracheras monumentales o vomitándolas en cualquier esquina se pregunta ¿y sus padres? Si es como el alcalde dice, éstos recibirán una llamada y quizá estén a tiempo para salvar el hígado de su hijo. Que lo hagan depende de ellos. Muchos hubieran querido esta oportunidad.