Un grupo de cuarenta marineros que navegan en embarcaciones tradicionales, hechas con cuero, madera y brea, recalaron en Malpica En plena Edad Media, los monjes celtas del norte de Europa, a bordo de pequeñas embarcaciones de cuero, llegaron a todos los rincones del viejo continente. Eran otros tiempos, donde la fuerza de los brazos hacía de motor y los remos, de chalecos salvavidas. Pero un grupo de cuarenta personas han querido revivir aquellas aventuras con la ayuda de asociaciones de Irlanda, Bretaña (Francia) y País Vasco. Este fin de semana llegaron a Malpica para refugiarse del mal tiempo. Agotados, durmieron en la nave de rederas del puerto y ayer partieron hacia Combarro, donde se celebra una concentración de barcos tradicionales.
20 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque fueron cuarenta las personas de la expedición europea que llegaron a Malpica este fin de semana, no todas lo hicieron por mar: catorce personas en el Colmcille Celtic Voyage (Irlanda), ocho en el Sant Efflam (Bretaña) y cinco en el Bartholome (País Vasco). El resto realizan un servicio de apoyo a los navegantes desde tierra. Y es que esta aventura náutica entraña riesgos. La tripulación de las dos embarcaciones extranjeras llevan surcando los mares desde principios del mes de julio, recalando cada día en puerto para descansar y reponer fuerzas. El momento más difícil lo pasaron en el Golfo de Vizcaya, porque el viento y la lluvia les impidió, durante horas, entrar en el muelle. Para la tripulación vasca el viaje también se ha hecho duro. Ellos, a diferencia de los irlandeses y bretones, no llevan motor en su embarcación y han tenido que ser remolcados más de una vez. Además, han tenido el viento en contra la mayor parte del viaje. Los remos ya les han hecho callos en las manos.