Mar y viento, padres de la comarca

GABRIEL RIVERA CARBALLO

CARBALLO

El geólogo Vidal Romaní explicó a los alumnos del instituto Alfredo Brañas que hay que conservar los restos geológicos de la zona Antes de los que los alcaldes, patrones mayores y gentes de la Costa da Morte comanzasen a decidir sobre su territorio, el viento y el mar se pusieron galones de mando y ordenaron la orografía de esta zona. Las consecuencias de las acciones de estos dos agentes hace miles de años fue lo que explicó ayer el geólogo Juan Ramón Vidal Romaní a vientisiete alumnos de COU del instituto Alfredo Brañas de Carballo. Además de los conocimientos teóricos que impartió, hizo especial hincapié en la necesidad de conservar las características geológicas propias de la Costa da Morte como la playas de coídos, las dunas trepadoras o los penedos de Pasarela. El discípulo de Isidro Parga Pondal pidió para estos elementos el mismo trato que a otros monumentos de la comarca.

26 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La expedición geológica partió de Carballo pasadas las nueve de la mañana. El primer destino era Cabo Vilán. A las diez y media, los estudiantes y profesores ya se arremolinaban junto al antiguo faro, en el que sorprendentemente no soplaba el viento, para escuchar la primera lección de Vidal Romaní. Fue una introducción a lo que sería la jornada. Relató lo que se iba a ver e incidió en que la roca granítica preside toda la zona. Este lugar deparó la primera curiosidad. Si el mundo eS un pañuelo, la Costa da Morte es un retal. Así, que la excursión se encontró con los representantes de Neria que estaban manteniendo un encuentro con Autoridad Portuaria. Las siguintes detenciones fueron Foxo do Lobo y la playa de Trece, en Camariñas, para observar las playas de coídos y las dunas trepadoras, respectivamente. Y ahí se acabó lo cómodo. Todo había ido hasta entonces sobre ruedas, nunca mejor dicho porque los desplazamientos se habían realizado en autobús. Tras un breve paso por el cementerio de los ingleses, a los integrantes de la expedición no les quedó más remedio que echarse las mochilas a los hombros y comenzar a caminar hasta la punta del cabo Tosto, donde Vidal Romaní explicó la formación de rocas con vacíos en su interior, llamadas cacholas y pías. Pero en el paseo surgieron algunos contratiempos; que si charcas por aquí, desniveles por allá, una chica que cae de culo en una roca, aunque afortunadamente no pasa de nada grave. En fin, de todo un poco. Un descanso Tras dos horas de caminata se volvió al autocar para trasladarse a un área de descanso en las prOximidades de Arou donde tuvo lugar la comida, tildada por alguno de los asistentes de «pantagruélica». Con los estomagos llenos y las fuerzas disminuidas se retomó la jornada de aprendizaje geológico. La última parada fue la playa de Soesto para ver diferentes estratos de sedimentos. Tras una pausa en Laxe, regresó a Carballo. Hoy, habrá agujetas entre los participantes, seguro.