El último deseo del capitán Dovell

REDACCIÓN CARBALLO

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JOSÉ MANUEL PATO

La tumba de la familia de un oficial inglés que naufragó en Laxe está oculta en el interior de un garaje particular Cuentan en Laxe que el capitán Dovell está más triste de lo habitual, que ya no necesita el salitre del mar para llorar. Este marinero inglés murió hace más de un siglo, pero desde el cielo guarda una estrecha vinculación con esta localidad de la Costa da Morte, en la que están enterrados su mujer y su hijo. La desgracia ocurrió en 1830, cuando naufragó el «Adelaide», la goleta en la que navegaban. El capitán dio sepultura a sus parientes entre el cementerio y una casa. La melancolía actual del capitán deviene de que con el tiempo un garaje ha cubierto la lápida del enterramiento. Ahora, algunos vecinos quieren recuperar este monumento. Así, el capitán William Dovel podrá ver de nuevo desde el otro mundo la tumba en la que descansan su esposa y su primogénito.

09 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La tumba de la familia Dovell permanece como el único recuerdo de este macabro capítulo de la historia de Laxe. Fiel reflejo de porqué la comarca se conoce como Costa da Morte. Actualmente, el garaje de una casa impide que curiosos y turistas puedan ver este legado del pasado, que se quiere recuperar ahora. El capitán Dovell había decidido enterrar a su familia en aquel espacio entre el camposanto y una casa debido a que el cementerio era católico y no podía acoger a una familia que profesaba el protestantismo. «A tumba estaba entre o cemiterio e unha casa, despois fíxose o garaxe e quedou a tumba dentro», explica la concejala de Cultura de este Concello, Xulia Mira. Esta edil comentó que, de momento, no está prevista ninguna acción referente a la tumba de la familia Dovell. «Xurdiron ideas referentes a este asunto, incluso a de sacar a lápida do garaxe. O principal obstáculo é que o terreo é privado e hai que tocar moitos puntos», aclara Xulia Mira. La concejala reconoció que el Ayuntamiento tuvo contactos con la marina británica para indagar sobre la vida y los descendientes del capitán, pero que ésta les remitió a investigadores privados. Averiguaciones «Quixemos averiguar datos sobre o barco porque sobre o Adelaide hai moitas versións. Sabemos poucas cousas, como que viña de Bristol, pero non coñecemos o que traía. Tratamos de informarnos, pero non obtivemos moitos datos», apunta la concejala de Cultura. Sin embargo, la posibilidad de que la tumba pueda ser visitada choca frontalmente con las intenciones de la propietaria del garaje, Carolina Lema. La dueña señala que el terreno «é privado e a min non me gustaría que a xente fose por alí. A lápida está nunha zona privada que está cerrada». El garaje también lleva muchos años en pie, tantos que la propia Carolina no recuerda cuándo se construyó: «Xa o fixo meu pai. A tumba sempre estivo na horta», apunta Carolina Lema Figueroa.