Un hueco vacío de piedra

REDACCIÓN CARBALLO

CARBALLO

La cantera de Nantón, en el Concello de Cabana, cerró hace tres meses tras 21 años activa Después de veintiún años de actividad, la cantera de Nantón ha cerrado. Muchos de los conductores que pasan a diario por la carretera general se han sorprendido al ver que, desde hace tres meses, la inactividad se ha implantado en esta empresa. José Cernadas Fernández, que lleva todo este tiempo al frente de la cantera, asegura que ya no compensaba tenerla abierta, «pois hai moita competencia e xa non daba beneficios». Y es que cuanto más hondo se busque el granito, más gasto se genera.

23 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

La vieja cantera de Nantón, en Cabana, no es tan vieja. Cuando cerró, hace tres meses, tenía una «edad» de veintiún años, algo que superan como mucho otras minas de la zona. Sin embargo, lo que ya le fallaba era la rentabilidad. El empresario José Cernadas Fernández, que llevaba todo este tiempo al frente de la cantera, explica que daba pérdidas, «e cando algo da pérdidas hai que deixalo». De hecho, desde hacía tres años el negocio no iba bien. La competencia del sector se ponía cada vez más difícil y el material que sale de una cantera tan pequeña no puede competir en precio con otras más grandes y con más recursos. Además, se llegó a un momento en que sacar el granito de la cantera era tan costoso que no valía la pena. Cernadas aclara que «canto máis fondo se faga a extracción, máis alto é o coste», ya que la piedra es más dura. Además, en los últimos meses el precio del gasóil para las máquinas se puso imposible y ya se superaba el millón y pico de pesetas al mes para reponer los depósitos. Cernadas ha vendido toda la maquinaria y tiene que retirar otra que estaba provisionalmente en la cantera. Quedan algunos hierros por el recinto «que terán que vir recollelos os chatarreiros». En la cantera de Nantón trabajaban diez personas. De ella podían extraer al mes unos cien metros cúbicos de piedra. Después de todos estos años, la actividad en la montaña creó un hueco de 70 metros de profundidad. En él nació un lago de agua de lluvia de otros siete metros más.