Bodas de platino con las gallinas

REDACCIÓN CARBALLO

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José Álvarez Veira, natural de Lema, lleva 75 años acudiendo a su cita con el mercado de Carballo Cuando Miguel Primo de Rivera mandaba, disponía y ordenaba en los territorios de España, José Álvarez Veira ya recorría los más de seis kilómetros que separan su parroquia natal de Lema, en Carballo, de la capital de Bergantiños para ir al mercado de los jueves. Iba a pie, y los días que había más suertecilla «en besta». Era el año 1925, entonces cumplía las nueve primaveras. Ahora, 75 años después de su primera experiencia sigue fiel a su tradición particular de acudir a la feria. Costumbre que sólo interrumpió, como la liga de fútbol, la Guerra Civil en la que estuvo en Aragón y en la batalla del Ebro.

09 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

José Álvarez nació un día de 1917 en la parroquia carballesa de Lema. Desde que cumplió los nueve años acude puntualmente al mercado de esta localidad. A pesar de su edad, recuerda recuerda numerosos detalles de como era la feria de entonces: «Se facía arredor da igrexa. A primeira vez fun para mercar unha cabra». Tradición A sus nueve años, José no sabía que aquel chivo le marcaría el derrotero de su vida. Así, se le empezaron a acumular los años de ir a venir de su casa al mercado y del mercado al hogar. «Tíñamos que ir a pie ou en besta. As xentes de Caión e de Baldaio non tiñan nin carreteira para vir. A estrada ata Bértoa non se fixo ata o ano 1926 e a de Razo en 1925», rememora sin dificultad este longevo personaje que vivió toda su vida de la agricultura. El feliz ir y venir de José Álvarez al mercado se truncó en el año 1937, cuando fue llamado a filas por la Guerra Civil en el bando de los nacionales. «Estiven en Zaragoza, na batalla do Ebro na 105 división que foi a que gañou a batalla», comenta. De aquellos tiempos guarda un recuerdo muy especial para él: «Teño unha chapa de mérito de guerra que me deu Franco. Teñoa gardada na miña casa». Después del conflicto volvió a su rutina anterior del mercado: «Despois da guerra era escaso o fruto agrícola, había pouco e o que viña de fóra era moi caro», dice José Álvarez. Sin embargo, con el paso del tiempo los productos que se venden en la feria no han variado en exceso. Sigue habiendo gallinas, habas, trigo, como recuerda este hombre que se exponían a principios de siglo. Lo que ve mal José Álvarez es que a los animales les den hormonas. «Nótanse as cousas son da casa, sobre todo nos ovos que son mais amarelos».