Los nuevos escenarios de la serie «Mareas Vivas» mantienen viva la ancestral rivalidad entre los vecinos de Laxe y Corme Los vecinos de Corme han recibido con los brazos abiertos al equipo de grabación de «Mareas Vivas». A su reconocida hospitalidad se suma la alegría no siempre confesada de arrebatar a los habitantes de Laxe una porción del reconocimiento popular que supone ser la sede de la serie más vista de la TVG. La ficción tomó de la realidad la rivalidad, más folclórica que verdadera, entre las dos localidades, que se transformaron en Portozás y Cormelle. Los nuevos escenarios de las andanzas de, entre otros, Petróleo, Currás y Mangüi se han debido básicamente al cansancio de los laxenses por los tres años que llevan en el punto de mira de los televidentes y por los inconvenientes que provoca que el pueblo se convierta algunos días en un decorado.
04 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando hace poco más de tres años el equipo de grabación de Mareas Vivas llegó a Laxe, la villa se volcó. El entusiasmo de los vecinos se palpaba en el ambiente. En compensación, la serie se convirtió en la más vista de la TVG y Portozás se hizo famoso. Como en un noviazgo, la convivencia continuada ha terminado por producir pequeños roces que no pasaron desapercibidos para el alcalde de Laxe, que intentó paliar la escasa colaboración de algunos organismos e instituciones. El equipo de grabación estaba entonces en Corme y algunos vecinos de la localidad pontecesana se mostraban encantados con el protagonismo ganado y, sobre todo, con el que habían conseguido arrebatar a Laxe. La rivalidad entre Portozás y Cormelle, responde en la parte más jocosa y folclórica, a la realidad y es tan antigua como las propias villas, separadas por la ría. El responsable de la producción reconoce los problemas que se han producido en Laxe y que han obligado a realizar algunos cambios. En el guión hubo que incluir una reforma del centro de salud para que los espectadores no se extrañaran del cambio, puesto que el ambulatorio de Portozás está ahora en la vecina Cabana de Bergantiños y no en Laxe, donde ya no se les permite grabar. El colegio en el que estudian Fito y sus amigos está en Corme. Los exteriores que ahora se graban en Laxe se limitan a la playa, la plaza y el puerto. Dificultades En el muelle también hay dificultades, al igual que en la lonja, donde la cofradía optó por cobrar un alquiler para permitir el trabajo de los profesionales de Mareas Vivas. El jefe de producción de la serie, Alfonso Blanco, reconoció que para los marineros es pesado tener que esperar para descargar a que se termine una toma o entrar y salir del puerto varias veces para una escena. Además, este grupo, al igual que otros, no sacan beneficio indirecto por su colaboración, al contrario de lo que sucede con hosteleros o Concello.