Los hoteles de la comarca rozan el lleno a pesar del mal tiempo

GABRIEL RIVERA Corresponsal CEE

CARBALLO

CASAL

Los turistas apenas han anulado sus reservas a pesar de las constantes lluvias del mes de julio Los hoteles de las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra están manteniendo el número de clientes previsto, pese al que el inicio del verano se esté caracterizando más por las nubes y las nieblas que por el sol. Las malas condiciones no han conllevado las anulaciones de las reservas hechas previamente por los turistas en los establecimientos hoteleros y casas rurales de la comarca como preveían las más pesimistas de las interpretaciones. De esta forma, las posadas se encuentran prácticamente al 100% de su nivel de ocupación. Los visitantes responden a la Costa da Morte con frío o calor.

27 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los escasos días de sol que se han podido disfrutar a lo largo de este verano en la Costa da Morte no han restado la afluencia de turistas. Así se deduce de las declaraciones de diversos miembros del sector, que pese a las condiciones adversas no se han enfrentado a una avalancha de anulaciones de reservas, como vaticinaban los augurios más pesimistas. Los hoteles de la zona gozan de una amplia clientela y rozan en esta segunda quincena de julio el cien por ciento de ocupación. «Nós estamos practicamente cheos. Os turistas veñen buscando un clima distinto ó de outros lugares: choiva ou frío. Queren, principalmente, coñecer a Costa da Morte, que é o máis chamativo que temos por aquí», apunta el encargado de un hotel en Carballo. Con esta idea coincide Ramón Rivas, propietario de un establecimiento del sector en Fisterra: «Non inflúe moito que chova, algúns dos que veñen queren este tempo. Hai moitos, sobre todo madrileños, que o que buscan é fuxir do calor», explica. A la par, añade que «nós non tivemos ningunha anulación». En Soneira la situación se mueve dentro de estos mismos parámetros: «De momento, os que chamaron para pedir habitacións non anularon as reservas. Agora hai moita xente de paso, en agosto xa ven xente máis fixa», dice María Esther Barrientos, propietaria de un hostal en Vimianzo. Una coincidencia general entre los miembros del sector hotelero de la zona es que sus clientes se fían poco o nada de las predicciones metereológicas que se realizan en los medios de comunicación. «A xente non lle fai nin caso, o final nin miran para elas e confórmanse co que hai», dice Rivas.