El arenal carballés se caracteriza por una de las ofertas de servicios más amplia y completa de la Costa da Morte Razo es más que una playa. Es el arenal carballés por excelencia, al que todos acuden para soportar los rigores del verano y practicar alguno de los deportes acuáticos que allí se ofrecen. Como tal, está preparado para que propios y extraños lo encuentren a su gusto. Aparcamientos, duchas, zona verde, restaurantes y, cómo no, la bandera azul de la Unión Europea ondeando al viento. Y si a ello se le suman las impresionantes vistas del cercano Monte Neme, desde el que se divisan el cabo Prior, Malpica, las islas Sisargas e incluso Buño, no es difícil comprender que cada vez sean más quienes optan por Razo para relajarse durante sus vacaciones.
12 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.A pesar de que se trata de una playa con mar abierto y de que sus aguas son un tanto peligrosas debido a las corrientes, apenas se producen problemas o incidentes a lo largo del verano. Veintinueve socorristas, que alternan los turnos de vigilancia en este arenal y en el de Baldaio, se encargan de ello. Las zonas reservadas para bañistas están acotadas y separadas de las utilizadas para deportes acuáticos, y en todo momento se indica si el estado del mar permite adentrarse en él. Cuando sube la marea y la franja de arena se estrecha, los visitantes pueden optar por trasladarse a la zona de la explanada, más amplia; por plantar sus sombrillas en el área verde, dotada de contenedores y papeleras y con la hierba perfectamente cortada, o bien tomar un aperitivo en los bares y restaurantes que hay en primera línea de playa. En todos ellos se puede desde comer a base de tapas, pero también degustar especialidades como el pulpo y la paella, con menús del día que no superan las 1.500 pesetas por persona. Veraneantes Si lo que el visitante pretende es pasar unos días en Razo puede tener algún problema, ya que no existen hoteles. La mayor parte de las casas particulares de la localidad que se alquilan están ocupadas por turistas fijos todos los años y la acampada, como en el resto de Galicia, está prohibida. Hasta hace poco tiempo era la playa exclusiva de los carballeses, pero las cosas han cambiado. Cada vez son más las personas que la visitan, e incluso desde Lugo llegan grupos muy numerosos. Pero no todo puede ser perfecto, y Razo no es una excepción. A pesar de tener un acceso aceptable y muchos aparcamientos, los fines de semana resulta casi imposible dejar el coche cerca de la playa. Los atascos son continuos y es habitual avanzar en caravana durante los kilómetros previos a la llegada. Existen otros puntos conflictivos, como es el caso de una salida de aguas residuales situada junto a una de las escaleras de bajada al arenal. De hecho, el saneamiento es una de las principales carencias.