El traspaso de la lonja de Muxía a la cofradía lleva aparejado nuevos sistemas de gestión y de funcionamiento La lonja de Muxía cambia de manos. La cofradía se hace cargo del servicio y van a cambiar muchas cosas: una de ellas, los subastadores. Felipe Martín lleva treinta y tres años vendiendo pescado y Jesús Blanco, dieciocho. Hubo épocas buenas, como el maná de merluza de los cantiles, pero actualmente se viven tiempos de escasez. Son funcionarios que a partir de mañana serán sustituidos por empleados del pósito. En el centro de la lonja eran los dueños de los lotes de pescado y del rito diario de la subasta. Un ordenador sustituirá a la relación cantada de números. El comprador parará la puja con un mando a distancia.
01 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La noche del viernes se hizo larga para los dos subastadores municipales. Las capturas no fueron muchas, pero había que venderlas. «El tiempo no ayudó», dice Felipe Martín Gómez. El último barco llegó casi a las diez de la noche. Antes había atracado el María Fátima, que descargó varias cajas con congrios y algún mero que picaron el anzuelo en los cantiles, a veinte millas de Muxía. Los funcionarios hicieron la última venta y, luego, fueron desmantelando la oficina, retiraron el ordenador, hicieron pagos, tramitaron la devolución de avales a los compradores y terminaron muy tarde, a las tres y media. Mañana habrá otro mobiliario y otros ingenios informáticos. A partir del lunes todo cambiará. El proceso de adjudicación de los lotes se mecaniza y se utilizarán nuevos métodos. No obstante, Felipe avisa: «Hay que tener cuidado. Un subastador puede equivocarse, como un árbitro en el fútbol, pero también hay otras cosas. Hay compradores que discuten porque creen que han parado la subasta primero. Y hay vendedores que no están de acuerdo con otras cosas». Felipe Martín cree que el encargado de la lonja ha de tener mano izquierda para saber lidiar los intereses de todos. Ignacio Castro, técnico del pósito muxián, cree que una de las novedades más interesantes que los compradores comprobarán a partir de mañana es que todos van a tener un mando a distancia para hacer la oferta. Así ya nadie discutirá si ha parado primero la subasta. Además ya se apuntaron muchos fresqueros.