La agonía del Mar Menor

El agua de la albufera más extensa de España pierde oxígeno por su deterioro ambiental, y el pasado 12 de octubre aparecieron toneladas de peces muertos en sus orillas

Vista aérea del Mar Menor y La Manga, en la provincia de Murcia
Vista aérea del Mar Menor y La Manga, en la provincia de Murcia

A mediados del mes de octubre las orillas del Mar Menor amanecían repletas de miles de peces agolpados en busca de oxígeno. Doradas, anguilas, salmonetes, lubinas… y también crustáceos como cangrejos y quisquillas morían en las playas de Murcia. Tres toneladas de seres marinos asfixiados fueron retiradas del agua. Las impactantes imágenes que mostraron los medios de comunicación enseguida trajeron el recuerdo de los efectos de las lluvias torrenciales de la DANA de septiembre, que dejaron la zona devastada hace poco más de un mes. Sin embargo, los fenómenos meteorológicos extremos, que cada otoño afectan al Mediterráneo, no son los únicos responsables de un paisaje tan desolador.

El Mar Menor es la albufera más grande de España. Está en comunicación constante con el Mediterráneo a través de distintos canales, aunque ambas masas de agua permanecen separadas por una franja de arena de algo más de 20 kilómetros de longitud, denominada La Manga. En su perímetro litoral cuenta con cerca de 70 kilómetros de costa, en la que se van sucediendo las playas de aguas transparentes y poco profundas, de no más de 8 metros de calado. Desde hace años, el Mar Menor sufre una delicada situación ecológica. La saturación urbanística que lo rodea, a causa del turismo masivo de las últimas décadas en Murcia, ha alterado las condiciones naturales del terreno con la construcción de edificios, caminos y otras infraestructuras.

EXCESO DE NUTRIENTES

Además, las aguas de esta albufera de cerca de 200 kilómetros cuadrados (tanta superficie como la ciudad de Oviedo) reciben gran cantidad de vertidos contaminantes procedentes de los municipios costeros. La agricultura intensiva también ha atiborrado el terreno de nitratos y fosfatos de los abonos, que sirven de nutrientes a un fitoplancton que crece sin control y consume gran parte del oxígeno del agua. El Mar Menor ha pasado de estar en un estado oligotrófico (pobre en nutrientes) a otro eutrófico (rico en nutrientes). Los planes hidrológicos de la cuenca del Segura, río que discurre por la provincia de Murcia, han advertido desde hace décadas de la alteración de las condiciones de vida de la albufera. Incluso se han generado alertas por algas tóxicas que han llegado a afectar a los bañistas.

A esta complicada situación ambiental del Mar Menor se sumaron las riadas provocadas por la DANA de septiembre, la peor en los últimos 140 años, que arrastraron todo tipo de residuos agrícolas y urbanos hasta el litoral, añadiendo todavía más nutrientes a un agua ya saturada. Los efectos de las riadas son mucho mayores en la actualidad, al haber desaparecido la tradicional agricultura de secano en terrazas y bancales, que antiguamente las retenían. El resultado de este complejo cóctel contaminante ha dejado sin apenas oxígeno al Mar Menor, y moribunda su biodiversidad.

¿Una DANA es lo mismo que una gota fría?

Los términos DANA (sigla de depresión aislada en niveles altos) y gota fría hacen referencia al mismo fenómeno atmosférico, aunque en la actualidad se ha optado por el primero por considerarse más apropiado. Una DANA se produce cuando una masa de aire muy frío a gran altura se encuentra con aire caliente de la superficie, lo que favorece la formación de nubes que causan fuertes tormentas. Un proceso similar ocurre cuando sacamos una lata de refresco de la nevera y rápidamente se forman gotitas sobre su superficie, al entrar en contacto con aire más caliente.

Las situaciones de DANA son especialmente peligrosas en otoño en la zona mediterránea. La gran cantidad de calor y la humedad acumulados durante el verano en las capas bajas chocan con el frío de las altas, que proviene de la corriente en chorro polar. Las corrientes en chorro son canales de vientos fuertes que circulan de oeste a este a gran altura sobre la superficie de la Tierra. La del chorro polar del norte es la que tiene mayor influencia sobre la península ibérica, generando borrascas, moviendo anticiclones y desplazando masas de aire. Cuando la corriente en chorro polar se debilita, tiende a sufrir ondulaciones que permiten que el aire polar llegue más hacia el sur y el aire templado más hacia el norte, lo que provoca períodos anormales de frío en el sur y de elevación de temperaturas en el norte.

En los últimos años se observan ondulaciones muy acusadas en la corriente en chorro polar del hemisferio norte, lo que indica que está más debilitada de lo habitual. Los fenómenos meteorológicos extremos que estamos viviendo están relacionados con esto. Todavía es pronto para saber si la debilidad que muestra esta corriente es debida a un calentamiento global del planeta.

actividades

  • El ciclo del agua: La cantidad de agua que hay en la Tierra es siempre la misma, aunque puede cambiar de lugar y de estado. Aprende más sobre el ciclo del agua con esta actividad interactiva de la Agencia Estatal de Meteorología: https://n9.cl/0z95
  • Puedes ver cómo se formó la DANA que afectó el pasado septiembre a Murcia en este vídeo: https://n9.cl/b70k

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