Rebelión contra el cambio climático

Las acciones reivindicativas se extendieron a Madrid, donde un grupo de medio centenar de activistas bloquearon el acceso principal de Repsol para reclamar al Gobierno que apruebe políticas para reducir las emisiones de carbono


redacción / la voz

Lunes 15 de abril. Empieza la semana de la rebelión. El movimiento social Extinction Rebellion, iniciado en abril del pasado año para protestar de forma pacífica contra la inacción de los gobiernos en la lucha contra el cambio climático y la acelerada extinción de especies en el planeta, se ha globalizado. Y queda por delante una semana de lucha para denunciar en un grito unánime que «No hay un planeta B».

Las acciones reivindicativas se extendieron a España, con el epicentro de Madrid, donde un grupo de medio centenar de activistas bloquearon el acceso principal de Repsol para reclamar al Gobierno que «diga la verdad» sobre el cambio climático y apruebe políticas para reducir las emisiones de carbono «a cero neto para el 2025». Los jóvenes se sentaron encadenados en la entrada del edificio mientras gritaban: «Sin planeta no hay futuro». Fue una de las primeras medidas emprendidas por la delegación española de Extinction Rebellion.

Las mayores protestas, sin embargo, se vivieron en Londres, donde miles de personas se manifestaron en la capital y bloquearon las vías de acceso al centro, lo que provocó un auténtico caos circulatorio. Incluso estacionaron un bote en Oxford Circus y bloquearon Marble Arch y Picadilly Circus, algunas de las principales arterias de la urbe. Aunque la protesta se saldó sin grandes incidentes, tres hombres fueron arrestados tras destrozar una puerta giratoria de vidrio en la sede de la multinacional petrolera Shell en Waterloo.

Las acciones reivindicativas se sucedieron en las principales ciudades europeas, donde continuarán esta semana. Se trata de una rebelión «no violenta», según aseguran sus promotores, frente a gobiernos y empresas por su «negligencia criminal» a la hora de abordar con «urgencia» la «crisis climática y ecológica».

En realidad supone un cambio de estrategia, después de que su insistencia en la solicitud de medidas para frenar el calentamiento global se saldase sin éxito. «Es hora de reconocer que este enfoque ha fracasado, que no nos queda tiempo y que ha llegado el momento de poner en práctica medidas de presión mucho más contundentes», según se recoge en un manifiesto del movimiento, que sigue la línea de salir a la calle iniciada por los jóvenes de Fridays for Future, iniciado por la activista sueca de 16 años Greta Thunberg.

«Todo ser humano tiene tanto el derecho como el deber de rebelarse y luchar por la supervivencia de la humanidad y de la comunidad de la vida en la tierra», recoge su manifiesto. Su lucha no ha hecho más que empezar.

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