El funeral se celebró este jueves en la iglesia de O Caramiñal
12 feb 2026 . Actualizado a las 21:00 h.Amiga, gran compañera y mejor persona. Es lo que han perdido quienes en su vida tuvieron cerca a Mariola. Quienes la trataron en lo profesional la conocerán como la abogada María Briones Pouso, y han perdido, todos lo hemos hecho, a una gran valedora. Porque defendía la justicia en su sentido más amplio. La ocupaba y preocupaba que el sistema funcionara como debe y que los derechos de todo el mundo, que eran sagrados para ella, estuvieran garantizados. Para ello trabajó, literalmente, hasta el último momento, y ese sentido de la justicia y del deber es el legado que deja.
En los últimos años fue la delegada del Colegio de Abogados de A Coruña en Ribeira y como tal abanderó luchas como la reclamación del cuarto juzgado o la oposición a que los asuntos de violencia de género se centralizasen en Santiago. Le preocupaban las víctimas por encima de todo, que estuvieran protegidas y tuviesen todas las garantías y facilidades para denunciar. Y también le quitaba el sueño el desmantelamiento del sistema de justicia de proximidad, que hubiera ciudadanos de primera y de segunda.
Fue asimismo una gran valedora de la profesión, de lo esencial que era la labor de los letrados, los mismos abogados que este aciago miércoles recibieron conmocionados y consternados la noticia de su fallecimiento.
Para todos ellos María era una gran compañera, y quienes además eran sus amigos no encuentran consuelo en lo injusto que es que se haya marchado tan pronto, con solo 54 años, y después de mantenerse aferrada a la vida con uñas, dientes y una sonrisa: «Era la luchadora más luchadora de todas, una superviviente, siempre hacia adelante, sin pararse ni para mirar atrás. Siempre con una sonrisa, siempre trabajando».
Su compromiso con su profesión era absoluto, pero también era muy amiga de sus amigos y siempre encontraba un hueco para verlos, para estar y cuidar de los suyos. Así la recordarán siempre.