Aunque en teoría su uso debería estar limitado a la actividad marinera, el muelle es un espacio utilizado de forma cotidiana
02 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El hecho de que el mar siga llegando prácticamente hasta la puerta de algunas casas seguramente tiene algo que ver en el hecho de que el puerto de Rianxo, un espacio, en teoría, reservado para el desarrollo de la actividad pesquera y marisquera, esté perfectamente integrado en la villa y en la vida de los rianxeiros. Es una de las rutas del colesterol favoritas de los vecinos que combaten el sedentarismo a base de caminatas y punto de reunión para quienes matan el tiempo mirando al mar o charlando con los marineros mientras ponen a punto sus embarcaciones.
El puerto de Rianxo no es un espacio ajeno a la actividad cotidiana de los residentes, que cuando lo recorren relatan la cara y la cruz de las instalaciones. En el apartado positivo destaca una actuación que se ha acometido en los últimos días después de años pendiente, como es la puesta en marcha de las fuentes y el estanque que bordea el auditorio.
Esta instalación, que en su día hasta tuvo luces de colores, está en el parque de Galicia y hacía años que de sus caños no brotaba agua, un aspecto que se ha solucionado para completar la puesta a punto de una zona que aglutina una escultura y un monolito en memoria de las gentes del mar y donde cada año se realiza un homenaje a los náufragos rianxeiros. Y en lo que respecta a las instalaciones estrictamente portuarias, las casetas de los marineros siguen, una década después de su estreno, en perfecto estado.
Mejoras a la vista
Aunque la gran explanada del relleno portuario invita a algunos a correr más de la cuenta con el coche o a hacer el cafre con el coche, lo cierto es que el estado del firme no es el mejor. Esto parece que no tardará en cambiar puesto que el PP local anunciaba esta misma semana mejoras en este sentido. Una actuación que convendría que incluyera el pintado de los viales interiores, ya que ahora hay zonas de doble sentido en las que no se diferencian los carriles.
En cuanto a la dársena, hace años que se reclama una limpieza en profundidad, y en su día incluso se demandó desde la cofradía el dragado del puerto. Nada de esto se ha hecho y junto a los pantalanes donde atracan las embarcaciones se acumulan restos de basura. Donde más se percibe la suciedad es en la zona de abrigo creada con la construcción del nuevo dique, un espigón que al poco tiempo de su inauguración comenzó a ceder y que hoy, en lugar de ser una superficie llana, tiene un tramo notablemente hundido que ha provocado fisuras en el muro.
A pesar de esto, los vecinos no temen que la estructura pueda ceder y el muelle continúa siendo uno de los espacios más transitados en las noches de verano por los caminantes.