Ahora es la mía. Pareció decir Valentín González, cuando, en representación de los taifas del norte socialistas, se postuló a secretario general y empezó hablando del «talento dormido» ¿? Es como si creyese llegado el momento de consumar una orquestada operación de acoso y derribo contra los taifas del sur. Triste destino del PSOE gallego.
Cuando tan solo faltan 23 días para la elección de secretario general, los electores socialistas deberían analizar bien las dos posibilidades. De una parte, el mencionado Valentín González, apareciendo en escena con un mensaje amorfo, de paños calientes, sin querer hurgar donde le duele a la derecha gobernante. Así, como si no hubiese más crítica que hacer al gobierno de Feijoo, señaló como grandes problemas «el envejecimiento de la población y la emigración de jóvenes con formación». ¡Claro que lo son! Como podría decir que Galicia está en donde está por culpa del tiempo, del mar y las montañas. Basar las críticas en esas dos ya históricas lacras, es como no querer entrar en las responsabilidades de un mal gobierno. ¿No se habrá dado cuenta Valentín González que en Galicia prevalece el economicismo sobre la política social? Un socialista candidato a secretario general debe tener como objetivo prioritario la construcción de una sociedad basada en la igualdad y la equidad económica y social. Y con eso, que está en los principios de la esencia socialista -y de lo que carece el PP-, posiblemente se evitase el problema del envejecimiento y el de la emigración.
Y bien; de la otra parte, nos encontramos con Gonzalo Caballero que… bueno. Gusta mucho más cuando razona sus ideas a través de una entrevista escrita que cuando se escucha su campanuda y declamatoria voz, más propia de un feriante de tómbola anunciando el perrito piloto. Sería aconsejable que no pretendiese otorgar patente de suma importancia a todas las cuestiones que salen de su boca. En cambio, gusta leer sus críticas y certeras opiniones acerca de las carencias sanitarias, laborales, bancarias y de movilidad, que sí son competencia del gobierno gallego y, por tanto, susceptibles de ser denunciadas con firmeza.
Pero, sobre todo, se debe compartir su preocupación por los retos de futuro tales como el ambientalismo (ecologismo), el feminismo y el progresismo que nos llevarán a un futuro mejor y evitar, así sí, la emigración de la juventud mejor preparada y la merma poblacional.
La manida acusación de que el PSOE se ha convertido en la tercera fuerza política de Galicia, debería dejarse para el mercado interno. Porque, tal vez muchos estén pensando que el grupo de taifas del norte que apoyan al recién postulado a secretario general, posiblemente no hayan puesto toda la carne en el asador y, por tanto, eso tenga algo que ver con los malos resultados de las últimas elecciones a la Xunta de Galicia. Pero tampoco el actual secretario debería hablar de candidatos «libres de ataduras» que «no sean manejados por nadie».
¿Acaso está pensando Gonzalo que Valentín está manejado por alguien? Humilde opinión para indecisos: los líderes necesitan apoyo y colaboración. Y en estos cuatro años, como suele suceder en el PSOE, no todos han remado en la misma dirección.