Ramón Sampedro ganó la batalla 23 años después de su muerte

Una treintena de amigos y familiares asistieron en As Furnas al homenaje al tetrapléjico sonense que impulsó la ley de eutanasia que acaba de aprobarse


Ribeira / la voz

Cada año por estas fechas, amigos y familiares de Ramón Sampedro se reunían en la playa de As Furnas para recordar el gran trabajo realizado por el tetrapléjico sonense para conseguir que se aprobase el derecho a una muerte digna. En cada homenaje anunciaban que no se iban a rendir y que seguirían luchando hasta lograrlo. Su batalla ha acabado. El 19 de diciembre, pocos días antes de cumplirse 23 años de la muerte del impulsor de esta cruzada, el Congreso aprobaba la ley de eutanasia.

Las restricciones por la pandemia del coronavirus impidieron que el acto de ayer no fuera «a celebración grandiosa que merecía a ocasión», apuntó Pepe Vila, amigo de Sampedro y miembro de la Asociación Derecho a Morir Dignamente, «pero foi moi emotiva». Cerca de una treintena de vecinos y familiares del tetrapléjico sonense quisieron sumarse a este homenaje para recordar que, después de tanto tiempo, «a súa loita deu froitos».

Poemas y canciones

No faltó la música, puesto que desde hace varios años la canción Tempestades de sal, de la cantante Ses, se ha convertido en una especie de himno que entonaron todos los presentes, encabezados por Xosé Lois Vilar, que fue el encargado de organizar el acto. También él puso su voz para leer el poema de Ramón Sampedro Basta un instante, en el que se intenta humanizar el acto final de la vida.

 Marta Sopeña aportó su granito de arena, y recordó la importancia que tiene que todas las personas firmen el documento de instrucciones previas o testamento vital, ya que nadie está libre de sufrir un accidente y este escrito permite conocer las últimas voluntades de un enfermo. Explicó que en el hospital de Barbanza hay una trabajadora social autorizada por el Sergas para realizar este trámite y ofrecer su ayuda y colaboración para todos aquellos que lo deseen.

Los versos de Ramón Sampedro leídos por todos los participantes sirvieron para poner el punto y final al homenaje de ayer, que tuvo dos escenarios: el primero situado al lado del monolito del tetrapléjico sonense, y el segundo en la playa de As Furnas, donde sufrió el trágico accidente que dio origen a su desgarrada lucha por legalizar la eutanasia. En ese lugar todos los presentes lanzaron claveles al agua para recordar que el espíritu de Ramón Sampedro sigue vivo, y ahora más que nunca.

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