El precio de la anchoa se devaluó un 40 % por el cierre de fronteras

Armadores de Barbanza que están en el Cantábrico afirman que tiene poca salida


ribeira / la voz

La costera de la anchoa, en la que están participando más de veinte embarcaciones con base en Ribeira y Portosín, no está siendo todo lo buena que se esperaba. Una de las principales quejas de marineros y armadores es el bajo precio del bocarte. Según algunos patrones, se está pagando sobre un 40 % más bajo que en la campaña anterior, en buena medida por el cierre de fronteras.

El representante de la Asociación de Cerqueiros de Galicia (Acerga) en la comarca, José Blanco, señaló que está siendo un año bastante atípico y sobre todo muy irregular. Recalcó que el coronavirus provocó un cisma en el país y también en la pesca. «Mudou todo. Tivemos que adaptarnos a unhas situacións novas para nós como as medidas de seguridade e viaxar».

Los canales de distribución y comercialización también se vieron afectados y el confinamiento provocó un descenso importante en el consumo de pescado fresco, por lo que el precio se resintió de forma considerable, según este profesional.

O máis grande é o que levan as fábricas para conserva, pero deste peixe hai pouco, polo que o outro está moito máis barato»

Blanco reconoció que este año hay bastante bocarte, pero es de un tamaño mediano y suele venderse para consumo en fresco. «O máis grande é o que levan as fábricas para conserva, pero deste peixe hai pouco, polo que o outro está moito máis barato e aínda por riba non ten saída».

La pandemia provocó que se cerrasen las fronteras. La anchoa pequeña y mediana es un producto que se vende mucho para Italia y Marruecos pero al no poder exportarlo se queda en España y al haber grandes cantidades, «apenas ten prezo. O máis pequeno chegou a pagarse a 0,40 euros o quilo. Tamén caeu o grande e o mediano. Menos mal que este ano polo menos hai peixe».

Escaso tamaño

El armador ribeirense del Lucimar, Manuel García, reconoció que la anchoa de esta campaña es bastante pequeña, por lo que «non hai mercado para este tipo de peixe». Destacó que la cotización se resiente y aún, por encima, «non hai quen o queira». El cierre de las fronteras está «notándose bastante».

Manuel Ayaso, propietario de la embarcación Manilo, destacó que esta campaña los barcos están encontrando bastante pescado. Sin embargo, subraya que es más pequeño, por lo que es menos atractivo para su venta. A diferencia de otros profesionales, indica: «Para min, este ano está sendo mellor que o anterior».

El empresario ribeirense comentó que mucho bocarte, al tener un tamaño que no sirve para las empresas conserveras, se está vendiendo para congelar. También hizo mención a que Marruecos es un país a donde se exporta mucho, pero este año por el covid-19 no es posible y eso aumenta la oferta en España.

Xa había tempo que non se pagaba tan pouco»

El dueño del Ardorán, Eduardo Carreño, destacó que la costera de la anchoa es «bastante regular». el armador portosinense se quejó de la cotización: «Xa había tempo que non se pagaba tan pouco», cuando esta especie es muy apreciada en el mercado, pero «ao ser tan pequeno, non ten moita saída».

Carreño destacó que «polo menos hai peixe e aínda que non sexa o que esperabamos, estamos a pescar bastante ben. A pena é o prezo».

Algunos armadores reconocieron que la caída es importante si se compara con la costera anterior. El portavoz de Acerga recalcó que en esta ocasión el valor medio se sitúa sobre el euro el kilo, cuando hace un año estaba a 1,5 euros el kilogramo.

La elaboración de patés es una alternativa a la venta para el consumo en fresco

La anchoa del Cantábrico tiene que compartir el mercado español con la especie que procede, además, del Mediterráneo y Portugal. Por eso esta temporada los mercados están saturados y, a mayores, la industria de la conserva absorbe poca debido al tamaño, ya que es pequeña para envasar. Aún así, una buena cantidad de esta especie se vende para empresas que se dedican a elaborar paté, y también para el relleno de las aceitunas.

En la actualidad, en la costera del bocarte participan alrededor de 200 embarcaciones de las comunidades del norte. Aunque normalmente la campaña arranca en el País Vasco y la mayoría de la flota gallega hace puerto base en Ondárroa, en las últimas semanas la situación está cambiando porque esta especie pelágica viene subiendo hacia el Atlántico y en la actualidad se encuentra frente a las costas de Asturias. Los cerqueros utilizan Gijón y Avilés para sus descargas antes de regresar a casa para comenzar la temporada de la sardina.

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