Hemeroteca: Percebe decomisado en Porto do Son y servido en el asilo noiés

M. X. B.

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

La Guardia Civil donó a la residencia de la Fundación Blanco Monroy 118 kilos de marisco

21 jun 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Final feliz y entrañable tuvo el episodio vinculado con el furtivismo que se escribía en Barbanza hace seis años. Todo comenzaba en la zona de A Mouca, en la localidad sonense de Caamaño, donde socios de la cofradía de pescadores trataban de ahuyentar a una decena de personas que recogían percebe. Como los ilegales no se daban por enterados, en el lugar acabaron personándose los guardacostas y la Guardia Civil. En su huida, los furtivos dejaron entre la maleza el marisco: nada menos que 118 kilos del preciado crustáceo que, según los cálculos realizados en aquel momento, alcanzaría unos 2.300 euros en el mercado.

Con la recuperación del botín se daba por cerrado el caso, pero tendría continuidad en la jornada siguiente, es decir, tal día como hoy del 2013. Y es que, como el percebe no se puede devolver al mar, los agentes de la Guardia Civil que participaron en el operativo se lo donaron a la residencia noiesa propiedad de la Fundación Blanco Monroy. Allí el crustáceo fue degustado por medio centenar de ancianos.