No es fácil ejercer de mecenas


Velaí

Desde que la humanidad se reconoce como tal ha existido el mecenazgo. Es decir, la aportación de recursos privados a una actividad de interés general y sin ánimo de lucro. El ser humano es por definición solidario y busca oportunidades para reintegrar a la sociedad lo que esta le ha reportado. Al fin y al cabo, se trata de convertir los centavos y los dólares en términos de humanidad, frase que acuñó John D. Rockefeller. Mecenas que creó una fundación que tiene como fin explorar y potenciar el desarrollo del ser humano en ámbitos como el científico, cultural, artístico, etc.

Está reconocido que existen dos modelos de ejercer la filantropía: el anglosajón y el latino. En el modelo anglosajón, las deducciones fiscales actúan, además, como incentivo que permite que las grandes fortunas apuesten por potenciar actividades sin ánimo de lucro en el sector público. En España, la participación del sector privado en la consecución de fines de interés general se aprecia en la Ley de Régimen Fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo. Es una ley que no contenta a nadie. Esto provoca que no siempre se puede satisfacer adecuadamente el deseo del capital privado de contribuir al interés público a través del mecenazgo, tal como refleja Antonio Abril, presidente de la conferencia de consejos sociales de las universidades españolas.

Ejercer de mecenas no es fácil. Hay que ser de una pasta especial. El mecenas como tal se aleja de la promoción personal por el hecho de donar. Es alguien que está entrenado para ser generoso y se rodea de profesionales que tienen como misión asesorarle donde invertir su capital para alcanzar el mayor beneficio social.

En Barbanza, existen empresas y empresarios con la suficiente sensibilidad para ejercer la filantropía. Algunos lo hacen, pero no muestran interés en dar a conocer estas actividades.

Otros confunden mecenazgo con patrocinio y aprovechan para satisfacer sus propios egos.

Las empresas y los empresarios deberían aprovechar para estrechar lazos con la sociedad a través del mecenazgo. Existen muchas maneras de ejercerlo; a través de becas para hijos de trabajadores de sus empresas, de sensibilización en las políticas de medio ambiente, desde la entrada de recursos para potenciar la cultura con visitas guiadas a museos o promocionar el estudio de idiomas extranjeros que nos acerquen más a otras culturas, potenciar acuerdos con universidades en el desarrollo de cátedras que tengan que ver o no con su desarrollo empresarial, activar políticas de desarrollo de talento entre sus trabajadores y diseñar estrategias para que estos puedan incrementar su capacitación profesional a través de la ampliación de sus estudios. Existe un catálogo lo suficientemente amplio como para apostar por dejar pegada en este mundo y, no solo, potenciando campeonatos de fútbol u otras actividades deportivas que agotan su influencia cuando se entregan los trofeos.

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