ribeira / la voz

Las playas de la comarca han sido testigo este año de como aumentaba considerablemente el número de animales que aparecían varados, una cifra que -según los datos de la Consellería de Medio Ambiente- en octubre alcanzó el medio centenar de ejemplares, duplicando los registros del ejercicio anterior, y eso que aún quedan dos meses para finalizar el 2018. Tiburones, delfines y arroaces encabezaron la lista de cetáceos y mamíferos que se acercaron demasiado a la costa y acabaron sobre la arena, pero también se recogieron especies muy poco frecuentes en estas costas, como marsopas o una tortuga marina verde.

Existen varias teorías a la hora de explicar porqué se ha disparado el número de varamientos, algunas de ellas vinculadas con el cambio climático y el calentamiento del agua, y otras que tienen que ver con las sucesiones de temporales.

El biólogo de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma), Alfredo López, reconoció que cada año el número de animales que acaban varados varía significativamente, «moitas veces ten relación con que o ano fora chuvioso ou non. Por exemplo, neste 2018 os golfiños estiveron durante o verán na plataforma [como se denomina a la zona que va desde el borde de las rías hasta 500 metros de profundidad], cando non é o normal», apuntó, al mismo tiempo que denunció que no existen estudios actualizados que permitan explicar el comportamiento de las distintas especies.

Solo sobreviven unos pocos

López también señaló que alrededor del 90 % de todos los animales que aparecen varados ya están muertos, y que el porcentaje restante se atiende de dos formas distintas. «As tartarugas e os lobos mariños que aparecen vivos son levados á unidade de coidados intensivos, e a gran maioría, sobre o 70 % son devoltos ao mar. O problema está cos cetáceos, que non hai instalacións para atendelos», señaló el biólogo.

En este segundo caso, hay dos alternativas, si son ejemplares que llegaron a la costa por una equivocación a la hora de calcular la distancia a tierra, «pero se atopan en bo estado, hai que liberalos e que regresen ao mar. Normalmente, a metade deles están nesa situación e poden volver ao seu medio sen problema. O resto, son exemplares que están feridos ou enfermos, e que acaban falecendo».

Las playas de Ribeira y Porto do Son han sido las que han registrado un mayor número de varamientos, ya que también son las que tienen más corrientes. Precisamente, en el arenal sonense de Seráns aparecía en marzo de este año un ejemplar de tortuga marina verde, una especie típica de las aguas del Caribe, y que además presentaba un tamaño muy grande -un metro-, cuando lo habitual es que sean pequeñas. «O normal é que aquí aparezan tartarugas mariñas comúns ou de coiro, pero a mariña verde é moi raro, e máis aínda desas dimensións. En toda a historia creo que non hai rexistrada ningunha», dijo Alfredo López.

También es algo muy inusual que se produzcan varamientos de marsopas, una especie de la que quedan muy pocos ejemplares y la mayoría se localizan en aguas de Galicia y Portugal. En este sentido, el biólogo del Cemma apostó por «poñer en marcha un plan que permita a conservación destas toniñas, xa que se atopan en perigo».

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Aumentan las varadas en la costa