Buenismo


Puede que les suene el término que encabeza este artículo. En los últimos tiempos buena parte de la derecha mediática española lo emplea para definir lo que entienden como una actitud hipócrita e ingenua de un sector de la izquierda. Denominan buenista a cualquiera que empatice socialmente como, por ejemplo, al rechazo a hacinar a inmigrantes en centros similares a cárceles (o en cárceles); llaman buenismo a demandar una renta básica universal o a limitar y castigar los abusos de los lobbies empresariales como las eléctricas o los bancos.

No dudan en emplear ese adjetivo para definir al que defiende que las rentas más grandes paguen mayores impuestos y a quién se indigna porque que se ponga de patitas en la calle a una familia que no alcanza a pagar la hipoteca. Defender una posición política empleando un término -no reconocido por la RAE- que viene a decir «no es que yo sea un canalla, es que vosotros queréis hacer ver que sois mejores que nosotros», efectivamente es de canallas sin nada más que inquina en el alma.

No es de recibo emplear ese adjetivo para definir a quien protesta por injusticias manifiestas cuando los de siempre se siguen llevando el botín sin tener al menos una pata de palo como excusa. Por cierto, un saludo de un buenista a Audasa, que lleva casi dos años cobrando lo mismo en sus peajes de la AP-9 mientras tenía todo en ruinas y ahora los sube para seguir timando a los gallegos.

Los tenemos tan mal acostumbrados a salirse con la suya que todavía inventan palabras para mofarse del pueblo. Como diría ese exministro popular del YAK 42: «Manda huevos».

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