j. M. Sande
Ribeira / LA VOZ

La celebración de Pilar del 2017 se recordará durante años. Lo hará porque, en esta ocasión, la fecha marcada con cariño por el cuerpo de la Guardia Civil para homenajear a su patrona tuvo un sabor agridulce. Mandos y agentes, con un ojo puesto en la situación que viven los compañeros que están destinados en Cataluña, decidieron limitar los actos a las ceremonias religiosas. El vino español que cada año comparten agentes y vecinos de la comarca, y que sirve para recordar las anécdotas de los últimos meses, tendrá que esperar a otra ocasión.

A pesar de que el conflicto catalán nubló la festividad, los miembros del instituto armado pudieron comprobar que la sociedad barbanzana sigue abrazándolos. En Noia, Boiro, Muros, Outes, Porto do Son y Ribeira, los vecinos acudieron para desearles la mejor de las suertes en un trabajo a veces ingrato, pero que esconde muchas historias dignas de héroes de carne y hueso. Fue en la iglesia boirense de Santa Baia donde se vivió uno de los momentos más aplaudidos y emotivos de todas las celebraciones que hubo en la comarca.

En la memoria

Desde el atrio del templo se recordó la figura de dos agentes que fallecieron durante este año: Daniel Pérez y Juan Carlos Mariño Romero, destinados en el cuartel boirense y en el puesto pobrense, respectivamente. La ceremonia de homenaje, una de las más sentidas de la mañana, continuó con la ofrenda de una corona a la Virgen, mientras el coro embelesaba con su canto a todos los asistentes.

La cita congregó a los agentes vecinos de los puestos de Rianxo y A Pobra, así como a representantes políticos e institucionales. Al igual que en Noia, no faltó tampoco la presencia de los militares del EVA-10, de la Policía Local, de Protección Civil y de Guardacostas.

Una vez concluida la eucaristía, a las puertas de la iglesia, todos los presentes compartieron abrazos, sonrisas, recuerdos y anécdotas. Hubo hueco también para fotos de familia, además de otras imágenes entre viejos conocidos que volvían a verse las caras tiempo después. A pesar del sabor agridulce de este día del Pilar, la Virgen se merecía este momento de tregua.

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Una celebración con sabor agridulce