La venta de viviendas se reactiva y el 2017 arranca con el récord del lustro
BARBANZA
Boiro se sitúa a la cabeza de las transacciones inmobiliarias en el área barbanzana
03 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La venta de viviendas pasa por un momento tan dulce como esperado, tras la dura debacle de los últimos años. El arranque del 2017 ha sido toda una sorpresa para el negocio inmobiliario, una positiva, porque la reactivación del mercado se ha traducido en un récord, al registrarse el mayor número de transacciones del último lustro.
«Salió el sol y acabamos el primer trimestre del año encantados de la vida, con un pico favorable que hacía tiempo que no veíamos», señalan en la inmobiliaria García Sánchez, en donde confirman el buen resultado que publica el Ministerio de Fomento en sus últimas estadísticas. En solo tres meses -tradicionalmente, una época de secano en un negocio marcado por la estacionalidad- se retiró el cartel de «se vende» de 139 inmuebles en la comarca y, de media, cada semana 11 pasaron a manos de otro propietario, lo que supone un incremento de un 55 % en la actividad respecto a hace cinco años.
En la agencia boirense, al igual que en otras consultadas, indican que el ritmo de ventas en el segundo trimestre no continuó en esta tendencia ascendente, pero el verano «ha traído consigo un poquito más de alegría», subrayan, y se encara ahora un esperanzador mes de agosto que, junto con el de diciembre, suele ser el de mayor movimiento para la venta de viviendas, al igual que julio para los alquileres.
«Ha habido una mejoría», coincide Alfonso Gago, gerente de la inmobiliaria Laxe, en la que se repiten los resultados: «El primer trimestre fue muy bueno, el segundo algo más cojo y el tercero vuelve a repuntar en ventas, a pesar de que bajó en el alquiler».
Prudencia en el sector
Aunque la mayoría de los profesionales del sector son prudentes a la hora de hablar del fin de la parálisis en la inversión en ladrillo, no niegan que este repunte cae como agua en el desierto y supone un balón de oxígeno tras el descalabro de los últimos años. Las estadísticas del Ministerio de Fomento así lo confirman. El 2016 se cerró en Barbanza con la venta de poco más de medio millar de viviendas, frente a las 1.900 que se registraban diez años antes, cuando todavía no había estallado la burbuja inmobiliaria.
Tirando del carro de la reactivación del mercado está Boiro, con el 30 % de las transacciones, según el último boletín ministerial, incluso por encima del término ribeirense, que habitualmente ocupaba el primer puesto en ventas en el ránking comarcal. Sin embargo, algunos ponen en duda esa reversión, como el propio Gago, que se muestra tajante: «En Ribeira hay más mercado, incluso gestión de suelo para la construcción de edificios, y posiblemente se hagan el doble de transacciones que en Boiro, que tiene menos oferta y por tanto precios menos competitivos. Lo que pasa es que hay muchos contratos privados y otros prorrogados».
En cualquier caso, lo que más salida está teniendo es la vivienda antigua, hasta el punto en que de cada diez clientes que compraron en el arranque del año, nueve adquirieron una propiedad de segunda mano, motivados, en muchos casos, porque es mucho mayor el catálogo entre el que elegir para encontrar algo que se adapte a sus necesidades, a la vez que más económico. Y solo 14 personas se decantaron por estrenar casa. «No hay vivienda de nueva construcción», repiten en la mayoría de municipios, un hándicap que condiciona el mercado comarcal.