Hórreos: el tamaño sí importa

En la zona están los tres graneros más largos del mundo y otros cuatro que rondan los veinte metros de longitud

Contra la creencia popular de que el hórreo de la rectoral de Santa Comba en Carnota es el más largo del mundo, un estudio en curso -encabezado por el arquitecto Carlos Fernández Coto- ha determinado que en la comarca existen otras edificaciones que le arrebatan ese puesto, concretamente en la parroquia rianxeira de Araño y en Lira, a tan solo dos kilómetros de mencionado en primer lugar.

Por si fuese poco, la comarca cuenta con otras cuatro grandes construcciones de este ámbito que rondan o superan los veinte metros. Sin embargo, hay otro gran dato que se desprende de dicha investigación y es que el hórreo del antiguo pazo de Viturro en Rianxo -que ocupa el duodécimo puesto en la lista- es el de mayor longitud realizado íntegramente en piedra, a nivel mundial.

El podio

De esta forma, el hórreo de la rectoral de Araño es el más largo del planeta registrado hasta el momento con 37,05 metros. Cuenta con la catalogación BIC, a pesar de no ser considerado monumento por Patrimonio. Su construcción data del siglo XVI, aproximadamente del año 1.500. A este le sigue la edificación carnotana de Lira, con 36,53 metros, que sí cuenta con la declaración de monumento. Realizado entre el 1779 y el 1814, los investigadores sospechan que cuenta con la rareza de haber sido proyectado por un arquitecto.

En el caso del afamado hórreo de la rectoral de Santa Comba en Carnota, sí se ha confirmado que su autor fue el arquitecto Gregorio Quintela, a quién se le atribuiría también el plano del de Lira. Esta edificación fue levantada entre 1768 y 1783, algo que sumado a su proximidad geográfica y cronológica con el segundo más largo parece indicar que formó parte de un encargo conjunto.

Para hallar el siguiente gran hórreo de Barbanza es necesario regresar a Rianxo y retroceder al puesto número 12 de la lista. Se trata del anexo al pazo de los Viturro. Inmediatamente después se encuentra su homólogo de la rectoral de Isorna, con 25 metros. Esta pieza tiene la peculiaridad de poseer una zona elevada para la malla del centeno, que era aprovechada para que el viento se llevase las impurezas y solo quedase el grano.

Noia y Mazaricos

El hórreo de Balbargos en Noia es el decimonoveno más largo del globo con 22,50 metros. Sobre una huerta elevada se alza una de las obras más singulares de toda la comarca, pues empezó a ser construida en piedra en el trabajado estilo noiés y, tras ser acabada, se le hizo una ampliación en madera. Además, para aprovechar el terreno, la estructura sigue un dibujo en curva.

Por último, en el término de Mazaricos fue erigido el octavo gran hórreo de la zona. En Cabazo da Choupana se encuentra una pieza de 19,70 metros, que la coloca en el puesto número 39 de la lista mundial. Aunque no alcanza la marca de los 20 metros, su valor patrimonial es enorme, a razón de su encuadre estilístico. El mayor granero mazaricano pertenece a una transición entre el tipo de Fisterra -piedra tosca sin trabajar- y el de Noia. Se trata de un ejemplo muy similar a los hórreos muradanos.

La construcción que está en el pazo de Viturro se hizo en domingos para librarse de la guerra

«O hórreo do Centro Pastoral de Rianxo debería darse máis a coñecer, é o máis grande -tambien de ancho- do mundo realizado só en cantería e hai xente que non sabe que existe», con esas palabras explicaba Daniel Lorenzo, encargado de las instalaciones, la importancia de dar a conocer esta obra. Pero también debe conocerse la historia que oculta.

Nuco Losada, reconocido artista rianxeiro, desciende de los autores de esta edificación. Aunque el apellido se perdió en su abuela, fue construido por una familia llegada de Cuntis: Rosendo Iglesias, jefe constructor; Alejandro, Ricardo y José Iglesias, sus hijos; así como su cuñado, también José Iglesias.

O hórreo dos Viturro fíxose durante os domingos, como pago para evitar ter que ir á guerra de África»

Losada explicó que «o hórreo dos Viturro fíxose durante os domingos, como pago para evitar ter que ir á guerra de África». Durante cuatro años, el período que duró la campaña bélica en el Riff, los canteros emplearon la piedra extraída de la Devesa do Caseiro -propiedad de la familia del pazo, a un kilómetro de este- para levantar el hórreo, así como un fogón, la bóveda de una bodega ahora convertida en capilla y un muro perimetral que rodeaba toda la parcela a lo largo de cerca de tres kilómetros.

A modo de anécdota, el vecino de Rianxo recordó que si no se invitaba a caña a los trabajadores, estos en el entierro de los señores cantaban la misa en su propia jerga, en vez de en gallego.

«Os hórreos son dos seus donos, pero o patrimonio é de todos»

Marta Gómez

O especialista está dedicado a revalorizar uns elementos de gran valor que a miúdo fican esquecidos

O arquitecto Carlos Coto é un home inquieto. Responsable da ARI de Rianxo, impulsor do Foro de Rehabilitación e presidente da Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego, entre outras ocupacións, saca tempo para levar a cabo unha investigación sobre un dos elementos do patrimonio etnográfico por antonomasia. Aínda que o seu centro de operacións está en Rianxo, leva percorridos milleiros de quilómetros ao longo da xeografía galega, e parte do estranxeiro, na busca dos hórreos máis grandes e singulares co obxectivo de documentalos e, sobre todo, contribuír á súa posta en valor. Tendo en conta que en Galicia existen preto de trinta mil, e que o proxecto se estende tamén a Portugal e a Asturias, a empresa semella inabarcable, pero con entusiasmo e cunha rede de colaboradores todo é posible.

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Un bien etnográfico y cultural con tantos estilos como denominaciones

M.?G.

Todo el mundo sabe cómo es un hórreo, es más, probablemente la mayoría tengan uno en su propia casa, la de sus padres, sus abuelos o los vecinos. Sin embargo, pocos habrán reparado en las peculiaridades de cada uno, porque no todos son iguales. De hecho, se trata de un bien patrimonial y etnográfico del que hay tantas tipologías como denominaciones.

 

¿Cuántos estilos de hórreo existen?

A grandes rasgos, se reconocen alrededor de una treintena de tipos de hórreos que reciben denominaciones que se corresponden con áreas geográficas concretas. Entre los más comunes en estas latitudes están los ejemplares de estilo Rianxo y Noia.

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