Anda revuelto el ambiente entre la empresa que gestionará la nueva lonja de Ribeira y las vendedurías que operaban hasta la fecha. No tengo claro cuál puede ser el arreglo, si es que lo hay. De lo que no tengo duda es de la urgente necesidad de modernizar la venta en la rula barbanzana. A día de hoy es un anacronismo en Galicia. Y si miramos a nuestro país vecino, Portugal, ya es para enrojecer de vergüenza; hace muchos años que hasta en los puertos más pequeños sus lotas están a años luz. Supongo que no es casualidad que se haya mantenido un sistema tan arcaico, farragoso y poco operativo. Incluso por imagen el puerto de Ribeira no puede permitirse alargar más esta surrealista situación.
En Boiro, el Ayuntamiento reconoce los problemas que le están planteando los errores del catastro a la hora de proceder con las expropiaciones para la actuación que tiene prevista en el río Breiro. Una no puede dejar de sonreírse, pues esa misma Administración, y todos los demás concellos, no dudan en poner al cobro a sus vecinos unos recibos del IBI que contienen numerosas anomalías y diferencias con la realidad.
Por último el PP de Noia celebra su primer año de gobierno local, al que accedió tras presentar y ganar una moción de censura al anterior regidor del PSOE, Miguel Paz, con el apoyo del NOIA. La verdad es que ha sido un año sin pena ni gloria, lo que deja al descubierto que los motivos de la censura eran una pura cuestión política, algo que afecta muy poco a los ciudadanos en nombre de los cuales se realizó. Es verdad que aún le queda tiempo a Santiago Freire para demostrar su valía.