Embajadora de Ribeira en Australia

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Dos jóvenes de muy distinta procedencia comparten experiencias y aspectos culturales

17 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Solo como muy enriquecedora cabe definir la experiencia que, durante los últimos dos meses, han vivido la joven de Ribeira Marta Abelleira y una chica procedente de un pueblo de las montañas de Australia, Abigail Szabo, que decidió invertir sus vacaciones -allí ahora es verano- en realizar su primer viaje al extranjero para, de paso, practicar el español, un idioma que estudia en su instituto. Ambas tienen 17 años y no se conocían de nada, pero un intercambio fraguado a través de una agencia permitió que sus vidas se cruzasen y que Abigail Szabo se haya convertido en una embajadora de Ribeira en Australia, ya que cuando se le pregunta sobre su estancia en la capital barbanzana afirma: «Yo quiero venir aquí otra vez».

El jueves, Abigail Szabo regresará de nuevo a su país, pero se lleva una maleta repleta de recuerdos y de amigos. Por su parte, Marta Abelleira tiene ahora su mirada puesta en el país más grande de Oceanía: «Abigail me invitó a ir a su casa y miraré si puedo ir en verano».

La artífice de que ambas pudieran conocerse fue Marta Abelleira, que inicialmente había pensado en viajar a Estados Unidos para perfeccionar el inglés: «Eso no pudo ser y desde la agencia me propusieron acoger en casa a Abigail Szabo. Lo hablé con mi familia y estuvieron conformes».

Gran sintonía

Lo cierto es que constituía un riesgo, como reconoce Marta Abelleira, pero los resultados son más que satisfactorios porque ambas conectaron a la perfección y solo hace falta conversar unos minutos con ellas para darse cuenta de que tienen una gran sintonía, pese al poco tiempo que hace que se conocen. Sus amplias sonrisas y sus muestras de complicidad son los mejores ejemplos de ello.

Las dos hablaron de su experiencia en los micrófonos de Radio Voz Barbanza y Abigail Szabo, que ha vivido sus primeras Navidades fuera de casa, estaba realmente encantada: «Nunca había disfrutado de unas Navidades con frío, porque en mi país en esta época es verano. Estas fiestas aquí son muy distintas. Me encanta la iluminación y la decoración de los escaparates».

De Ribeira, a Abigail le gusta todo: «Es muy bonita» y aunque su dominio del español aún no es muy fluido, Marta Abelleira asegura que «ha aprendido mucho durante este tiempo». Además, cuando no entiende algo o una palabra se le atasca, Marta sale rápidamente en su ayuda, tanto en inglés como en castellano.

Abigail Szabo se refiere a la gente de forma muy elogiosa constantemente: «Es muy amable», pero hay otra cosa que la ha cautivado: la comida y, especialmente, el marisco. Le encanta el pulpo, pero también las nécoras que, reconoce entre risas, no sabía lo que eran.

Prueba difícil

Para Abigail Szabo esta era una prueba difícil, ya que se trataba de la primera vez que salía de su casa. Con el fin de facilitarle la entrada en su círculo, Marta Abelleira la llevó a la fiesta de cumpleaños de una amiga y asegura: «Abigail ha hecho mucho por integrarse». Ambas reconocen que a la hora de salir y divertirse no hay grandes diferencias. Incluso, en este tiempo, Marta ha tenido la ocasión de enseñarle una de sus aficiones, el remo, que Abigail hasta pudo practicar.

Introducida totalmente en la vida ribeirense, Abigail Szabo acude también a clase en el colegio Galaxia. Marta Abelleira explica que se lo comentó a la directora y que no le pusieron objeción alguna, todo lo contrario. A nivel formativo, la joven australiana sí afirma observar más diferencias: «Allí hay más tecnología en las aulas. Todo el mundo tiene ordenador».

Como anécdota, Marta Abelleira relata el segundo día de Abigail en clase, cuando sacó una supercalculadora: «Todos se quedaron asombrados, porque no es solo una calculadora científica como la que usamos aquí».

Durante estas intensas vacaciones, la familia de acogida de Abigail Szabo ha procurado que la joven conociese los lugares más representativos, como Santiago de Compostela, una ciudad de la que se quedó prendada.