Empieza un nuevo mandato en la Xunta y, visto lo visto, en los últimos días hay cosas que estaría bien que se cambiaran, más que nada por el hecho (ahí está la hemeroteca) de que en su día se anunció a bombo y platillo que eran prácticas a erradicar. Hablo de las visitas institucionales para colgarse medallas y, ya puestos, hacerse la foto de rigor. En las últimas dos semanas, la comarca recibió al vicepresidente en funciones de la Xunta en un par de ocasiones. El pontevedrés invirtió dos mañanas para desplazarse a sendos ayuntamientos en los que gobierna su partido, Boiro, primero, y Porto do Son, después. En ambos casos la visita solo tenía un fin, sacar pecho por las obras hechas con fondos del Gobierno gallego o por la compra de material para beneficio de la sociedad. Tanta visita, y tanto recibimiento anunciado a bombo y platillo, es una práctica que el presidente Feijoo anunció, cuando llegó a San Caetano en el 2009, que debía formar parte del pasado, algo que (ahí sigue la hemeroteca para constatarlo) queda claro que no fue así. La pregunta que me suscita tanta visita institucional gira en torno a si Alfonso Rueda, atendiendo a su cargo de vicepresidente de la Xunta, no tiene otras cosas mejores que hacer que invertir dos mañanas en pasear por Boiro para ver un muro construido con el dinero de todos los gallegos, y, ya puestos, firmar en el libro que retrata esta y otras visitas ilustres a la casa consistorial boirense. La segunda excursión tuvo lugar en Porto do Son, en donde hasta se llegó a montar en un tractor que cualquiera podría pensar que lo pagó con dinero de su bolsillo. Pero en este caso hay que recordar, nuevamente, que fue con el dinero de todos los gallegos.
Aprovechando su paso por el municipio sonense se dejó claro que el departamento que encabeza este político del PP se gastó 200.000 euros, solo este año, en Porto do Son. La pregunta que se harán algunos vecinos de la comarca, y de ayuntamientos con más población, como Rianxo, es por qué a ellos no les cae esa lluvia de dinero en doce meses, mientras que a otros términos sí. No hace mucho escribí una crónica criticando las prisas que se dio Feijoo en recibir al actual alcalde de Noia a los pocos días de que asumiese el cargo tras materializarse la moción de censura que situó a Freire en la alcaldía de Noia. Entonces, apelaba a ese refrán tan popular que reza : «La mujer del César no solo debe ser honesta sino además parecerlo».
Dicho esto solo me queda pedirles a los señores del PP que tomen nota, y que el trato de favor que, atendiendo a los hechos citados y otros muchos recogidos en la siempre incómoda hemeroteca, reciben sus compañeros de partido en algunos ayuntamientos de la comarca pase a mejor vida por una simple cuestión de justicia.