Seis gallos y un par de quicas para San Benito

Ana moas / a.G. RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

La localidad de Porto do Son se vistió de fiesta para rendir culto al santo y solicitar la curación de sus verrugas

12 jul 2016 . Actualizado a las 12:05 h.

Cuando la gente acude a San Benito para curar sus dolencias y quitar sus verrugas, lo hace con el pañuelo en la mano como manda la tradición. Pero en la localidad sonense de San Pedro de Muro, la veneración al santo cada once de julio llega a convertirse en toda una fiesta, y ayer no iba a ser menos.

Una vez terminadas las misas celebradas a lo largo de la mañana, y bajo el sol de mediodía, daba comienzo la procesión. Delante, la imagen de San Benito de Seráns rodeaba la capilla portada sobre los hombros de varios devotos, al ritmo de una marcha procesional interpretada por la Banda de Música de Caamaño. Detrás, decenas de fieles del lugar y de municipios próximos lo acompañaban en su recorrido.

Los pañuelos cubrían la fuente y los muros que se sitúan en torno al santuario siguiendo la costumbre: «Unha vez que pasas o pano co aceite ou o ramallete de oliveira benditos sobre a verruga has de colocalos no muro para que sequen e acaben ca doenza», comentaba Rosa, devota del mártir. En los puestos de rosquillas y bebidas también se agrupaban los asistentes al acontecimiento, como parte del ritual.