Seis municipios tienen que extremar las precauciones con una vigilancia especial
08 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Seis de los once municipios de la zona barbanzana registraron en el último lustro una sucesión de frentes que calcinaron más de 7.500 hectáreas. Para este año, y de cara a la temporada de incendios del inminente verano, esta media docena de términos -Boiro, Ribeira, Muros, Lousame, Carnota y Mazaricos-, que ocupan más de la mitad del territorio que forma las áreas de Arousa norte, Muros y Noia, tendrán un elevado riesgo de ser pasto de las llamas y se verán en la necesidad de contar con más medios, dada su delicada casuística.
Ribeira sigue siendo el municipio de la zona que afronta una situación más crítica. Tres de sus parroquias (Carreira, Palmeira y Santa Uxía) están catalogadas de riesgo en el Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales de Galicia (Pladiga) del 2016. Incluso en los últimos dos veranos, que fueron de muy baja actividad incendiaria, el municipio ribeirense registró algunos de los más graves, por extensión afectada, de todos los que hubo a lo largo y ancho de la comarca.
De hecho, en el término ribeirense habrá una brigada forestal que estará formada por varios peones, un jefe y un chófer, además de cuatro motobombas. Sus labores serán de desbroce y de extinción. En el caso de que el proceso de selección se demore por cuestiones burocráticas, sería el grupo de emergencias municipal el que se encargaría de colaborar con el distrito forestal cuarto, al que compete Barbanza. En el mismo marco de estos procesos de contratación cabe decir que todos los municipios, a excepción de Porto do Son, tendrán cuadrillas propias que trabajarán siempre de forma coordinada por la Consellería de Medio Rural a través del distrito forestal de la zona.
Compás de espera
A pesar de que el mercurio se encuentra en estos días, y a ciertas horas, por encima de los 24 grados, la maquinaria diseñada para prevenir y extinguir incendios no se pondrá en marcha hasta el 1 de julio. Aún así, y en el caso de Muros y Carnota, dos municipios con tristes episodios de grandes incendios forestales, ya se trabaja para lograr el mayor grado de prevención posible. Louro, en el caso muradano, y O Pindo, en el carnotano, serán las zonas más vigiladas por el peligro que existe, ya que son parroquias que, de siempre, han estado en el punto de mira de los incendiarios. Mientras, las zonas más conflictivas en Boiro y Mazaricos son, respectivamente, Santa Baia y Colúns.
Más allá de los preparativos que se realicen para tener todos los medios humanos y técnicos posibles, hay que decir que la Policía Autonómica y el Seprona llevan ya semanas vigilando los montes de la comarca para evaluar el terreno. Tállara, en Lousame, es uno de sus objetivos principales por su periódica y alarmante actividad incendiaria.
Seprona y Policía Autonómica llevan semanas evaluando el terreno para prevenir focos