Un Domingo de Ramos inusual

Cientos de personas se sumaron a las procesiones que se desarrollaron en toda la comarca

Los actos de Boiro contaron con numerosos niños.
Los actos de Boiro contaron con numerosos niños.

Ribeira / La Voz

Ayer la comarca vivió un año más el Domingo de Ramos, pero esta vez no puede decirse que haya sido como los de siempre. Diversas circunstancias obligaron a introducir algunos cambios en las procesiones, lo cual, no obstante, no fue óbice para que cientos de personas se sumaran a los actos religiosos en los que niños y mayores lucieron olivos y palmas.

Algunas de esas novedades, como ocurrió en el caso de la procesión de Boiro, se debieron a que la nueva directiva de la Cofradía del Cristo de la Misericordia tomó posesión del cargo sin apenas tiempo para organizar la Semana Santa, así que, por ejemplo, la banda de tambores no desfiló por las calles y tampoco hubo voluntarios para enfundarse los trajes de época que acostumbran a acompañar la bendición de ramos. El hermano mayor de la entidad, Jesús Martínez, reconocía que «a xente non ten esa ilusión de outros anos», pero se mostraba firme en su propósito de no dejar decaer la Pascua boirense.

También hubo cambios en la procesión de Lampón, donde este año no hubo burra para el desfile previo a la bendición de ramos y palmas. Hubo, eso sí, un nutrido número de vecinos que se sumaron a los actos litúrgicos.

Cambio de ubicación

Por su parte, la Cofradía del Santo Cristo y la Oración en el Huerto, de la parroquia de O Caramiñal, optó por cambiar de ubicación la misa. Sí se roció agua bendita sobre los olivos en O Cantón da Leña como estaba previsto, pero luego la comitiva se desplazó a la iglesia para el oficio religioso ante el temor a que lloviese. También se realizó con éxito la representación de la entrada de Jesús en Jerusalén que llevaron a cabo los niños del catecismo.

Donde no hubo variaciones sobre el guion fue en la vecina parroquia de O Castelo. La concurrida procesión de la Borriquita se desarrolló con normalidad y, como es costumbre, con un joven representando a Jesús recorrió la villa a lomos de un asno.

En O Son, fueron los jóvenes que se preparan para la confirmación quienes transportaron la imagen de la Borriquita en el recorrido desde la plaza de España hasta la iglesia. Muros registró una mayor concurrencia de fieles en su procesión que en otras ocasiones, mientras que en Rianxo la amenaza de lluvia no impidió que el desfile se celebrara con normalidad. Llamaba la atención la cantidad de niños de corta edad que participaron activamente en la banda de tambores.

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