Ubicación y meteorología influyeron en una iniciativa que ganó con la ludoteca
15 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Cazadoras, zapatos, prendas deportivas, bolsos y, sobre todo, ropa para los peques de la casa. Con todo esto y mucho más pudieron hacerse los barbanzanos que durante las tres últimas jornadas entraron en la gran carpa instalada en la plaza de España de Ribeira. El espacio público se convirtió en un improvisado centro comercial sobre el que planearon tanto luces como sombras, prácticamente a partes iguales.
Difícil encontrar ayer a más de dos comerciantes que coincidieran al cien por cien en su opinión sobre la Feira do Inverno. El cambio de ubicación de la carpa, que ya durante las dos primeras jornadas había dado mucho que hablar, siguió siendo uno de los principales temas de conversación. «Estaríamos mellor no Malecón, sen dúbida, aquí nin temos un bar cerca», comentaba Isolina Vidal, de Rovi.
Pili García, de Alalba, no solo defendía la plaza de España, sino que hablaba de un espacio con un gran valor añadido: «O feito de regalar bonos para o párking coas compras foi un puntal, unha moi boa idea que destacaron os clientes e que fixo que algúns repetiran visita á feira».
También las condiciones climatológicas del fin de semana despertaron reacciones opuestas. Para algunos, la lluvia incentivó las visitas a la carpa y animó las compras: «Aquí mercaron moitas cazadoras», comentaba una comerciante. Para otros, el agua caída fue demasiada: «Unha cousa é que non quente o sol, pois a xente busca outras actividades ao aire libre, pero mallaron as augas, granizou e fixo frío», sentenciaba otra.
Agua en la carpa
Tanto fue así que a última hora de la tarde del sábado, los titulares de los puestos que estaban más próximos a la entrada de la carpa tuvieron que colocar unos plásticos, después de ver cómo se empapaba parte de su mercancía. Pese a que fue esta la jornada más lluviosa, fue también la de mayor afluencia. Los participantes en la Feira do Comercio, que tuvo un arranque flojo el viernes, vivieron el sábado, entre las 17.00 y las 20.00, el momento álgido. Algunos ya vieron entonces superadas las expectativas puestas en el evento.
Sin lugar a dudas, más allá de la ubicación o de las condiciones meteorológicas, la luz que iluminó la iniciativa comercial fue la amplia ludoteca habilitada en un extremo de la carpa. Comerciantes y clientes destacaron dicho servicio como el gran éxito de esta edición de la Feira do Comercio de Ribeira. Solo durante la jornada del sábado pisaron este recinto más de un centenar de chiquillos.