La obstinada resistencia de la aldea

La sangría poblacional que ha dejado sin habitantes a más de medio centenar de núcleos abre también nuevas posibilidades inmobiliarias para mantenerlos con vida

La aldea de Marselle, en el municipio de Muros, lleva más de tres lustros deshabitada.
La aldea de Marselle, en el municipio de Muros, lleva más de tres lustros deshabitada.
Sande
Ribeira / La Voz

Que la comarca continúa perdiendo habitantes es una realidad tan palpable como que la edad media de sus vecinos se está disparando. Esta situación ha provocado que a estas alturas existan en los once municipios del área de Barbanza más de medio centenar de núcleos en los que no vive nadie. Muchos de ellos son pequeñas concentraciones de casas dispersas, pero otros son aldeas con nombre y apellidos que están desiertas. Con todo, el mundo rural se rebela contra su desaparición y sustenta su obstinada resistencia en las nuevas posibilidades inmobiliarias que abre el abandono de estos pequeños grupos de viviendas.

Desde principios de este siglo, la pérdida de población en las zonas rurales ha sido gradual pero imparable. Según los últimos datos publicados por el INE esta misma semana, son 58 las unidades de población -repartidas por los concellos de Boiro, Carnota, Mazaricos, Muros, Noia, A Pobra, Porto do Son y Ribeira- en las que no vive nadie, mientras que en el 2000 eran 44. Las cifras sobre las aldeas que cuentan con menos de una decena de habitantes son bastante más altas y se contabilizan algo más de 300. Con todo, las dificultades para construir viviendas unifamiliares en los entornos de las grandes villas de la mayoría de los concellos y los elevados precios de los solares urbanizables favorecieron la rehabilitación de casas en núcleos del ámbito rural.

Desde una inmobiliaria de Muros, Juan José Pazó explica que existe una elevadísima oferta de inmuebles para rehabilitación, tanto en las zonas rurales como en núcleos urbanos como el muradano, e incluso aldeas enteras que están en venta.

Unos 180.000 euros

Cuenta que en Mazaricos hay un par de núcleos a la venta, y que están pendientes de formalizar la transacción de otro en el término muradano. Se trata de pequeñas concentraciones de viviendas y explica que por la última aldea que vendieron se pagaron 180.000 euros y tenía nueve casas para rehabilitar.

Hace unos años surgieron algunas noticias de empresarios que adquirían núcleos enteros en el interior de Galicia para restaurarlos y luego destinarlos al turismo rural. El ejemplo cundió, y con la mirada puesta en captar a inversores de este tipo se ofrecen a través de Internet varias aldeas en la zona de Muros y Carnota. En uno de los anuncios se ofertan seis viviendas, cuatro hórreos y varios cobertizos situados en una finca de unos 4.000 metros cuadrados por un precio de 120.000 euros. Mucho más módico es el coste de otro grupo de cinco construcciones que están a la venta por 59.000.

El caso de San Cibrán

La opción de rehabilitar un núcleo abandonado para destinarlo a instalaciones turísticas también quiso aplicarla hace tiempo el Concello de Carnota. Hace años, el Ayuntamiento compró una casa en San Cibrán y la restauró con la intención de hacer lo propio con los demás inmuebles, pero finalmente el proyecto no se materializó por el excesivo coste de las viviendas.

Así que San Cibrán continúa desierto, al igual que otros núcleos como el muradano de Marselle. Hace años que nadie vive allí -en el 2000 ya no quedaba nadie- y eso se nota en las construcciones medio derrumbadas y el avance de la vegetación. Resultará difícil que alguien se anime a habitar de nuevo esta pequeña aldea que tiene en sus intransitables accesos el mayor de sus problemas. Pero, por si no fuera así, muros y caminos esperan pacientes una segunda vida.

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