200 kilos

Emilio Sanmamed
Emilio Sanmamed LIJA Y TERCIOPELO

BARBANZA

Vuelve la lluvia a Barbanza y reconforta contemplar el repiqueteo en la ventana como hacía Bulma. Ese húmedo tamborileo ayuda a pensar en qué misiones emprenderemos, en qué somos. Y es que no es fácil ser, aún menos ser ribeirense, ya que somos muy especiales siendo y sin ser. Esta especialidad de la que hablo se pone de manifiesto casi en cualquier ámbito. Por ejemplo en el gimnasio es normal que aparezca un vecino que te cuente que antes levantaba en pecho 200 kilos, dará igual que el récord de España esté en 150, y que desgraciadamente no va a poder mostrártelo porque tiene una extraña dolencia en el codo. Él levantaba 200 kilos y no le digas tú que no puede ser.

El mismo ribeirense, u otro, incluso yo mismo, te podremos contar cómo nos plantamos en Santiago en 20 minutos en un Renault 5 y en la mitad de tiempo en bicicleta. Que no nos fichó el Madrid por una lesión en la rodilla. Que solo vemos documentales. Que vencimos en todas las peleas, que conquistamos a todas las damas, que bebimos todas las cervezas, que una vez cazamos un jabalí con nuestras manos, y eso en un mal día. Lo que contamos no será mentira, será nuestro particular sentido de la épica. Además te lo diremos humildemente, porque los de la Centenaria somos los más humildes del mundo, campeones de la humildad.

Picasso tuvo su cuadro Las señoritas de Avignon colgado del revés durante años en su casa porque no le parecía suficientemente bueno. Eso le pasó por no ser de Ribeira. Tenemos que reconocerlo: a algunos barbanzanos nos cuesta mucho reconocer nuestras limitaciones.