La comarca acoge alternativas para aprender el idioma de una forma distinta
21 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Durante el período estival, los niños descansan tras un duro año de estudio en las aulas. Los jóvenes aprovechan sus vacaciones para jugar y pasar tiempo con sus amigos. Aún así, sus padres hacen lo posible para que empleen las horas libres en algo que les sea útil el día de mañana. La estrella de estas actividades es la de aprender inglés, uno de los grandes retos. Este verano, en Barbanza se llevan a cabo diferentes iniciativas para conseguir este objetivo.
Estas sugerencias no consisten en tediosas clases en un aula, sino que se intenta mezclar el espíritu de diversión que rodea a esta estación con el conocimiento del idioma. Entre las más destacadas figuran el campamento de inmersión lingüística que se oferta en el cámping Ría de Arosa 2 y otra que tiene lugar en el Centro Cultural de Boiro.
La primera de ellas comenzó el pasado día 11. La creadora del proyecto es Laura Liberto Pereira, profesora de inglés residente en la localidad de San Pedro de Muro. «La idea surgió hace 2 o 3 años, lo que pasa es que no se me ocurría como materializarla», explica la promotora. Además, añade: «No quería hacerla en un colegio porque es algo que podría condicionar a los muchachos». En junio, por diversas circunstancias, Laura Liberto empezó a organizar el curso en el cámping situado en la parroquia ribeirense de Oleiros: «Es el lugar perfecto por la gran cantidad de posibilidades que ofrece».
Primera experiencia
El curso se realiza en dos semanas. Los turnos tienen un número próximo a la veintena de inscritos. A pesar de que las instalaciones pueden albergar a casi dos centenares de jóvenes, la organización está satisfecha con la cantidad de matriculados. Los padres pueden elegir que los niños cenen y pernocten con sus compañeros o recogerlos al atardecer. La primera posibilidad cuesta 170 euros y la segunda, 70.
«Tenemos a dos niñas americanas, un par de Madrid y la mayoría son de la zona», cuenta la profesora. También explica que «lo que hacemos, básicamente, es explicar las actividades en inglés con su vocabulario y luego las practicamos». Por la mañana los jóvenes aprenden un poco de gramática, además de participar en otros juegos. Una de las propuestas con las que más disfrutan es la de los quads o el tiro al arco. «Como son las que más les gustan aprenden muy rápido los conceptos». Además, realizan actividades de senderismo, tirolina y van a la piscina.
La coordinadora afirma que una de las cosas más importantes que intenta promover, a parte del aprendizaje del idioma, es la integración. «La adaptación ha sido muy buena. En sus casas, muchos chavales no comen o protestan por la comida; aquí, como están con sus compañeros, se adaptan». También destaca que muchos en sus domicilios tienen que dormir con la luz encendida: «Aquí no tienen ningún tipo de problema».
El Centro Cultural de Boiro es escenario de otra de las posibilidades que tienen los padres para que sus hijos aprendan inglés. Susana Rebollido, propietaria de la academia The English Study Center, es la promotora. Comenta que «esta es la primera edición, no lo pude llevar a cabo antes porque no tenía un buen lugar donde hacerlo». Además, añade que era algo que personalmente le apetecía.
El horario de esta propuesta es de 11.30 a 13.30 a lo largo de julio y agosto, en días laborables. Susana Rebollido cuenta con la colaboración de varios alumnos de su academia. «Le pedí a los que eran más buenos con el idioma que me ayudasen», explica. De esta forma, también sus colaboradores mejoran su dominio de esta lengua.
El grupo está formado por 15 niños y está teniendo una «muy buena acogida», según la profesora. Una de las claves para entender el porqué los pequeños disfrutan de esta manera de aprender reside en la gran variedad de actividades que pueden practicar. Entre estas propuestas destacan dos representaciones teatrales que están preparando los niños. «Además de ensayar también hacen manualidades para poder después utilizarlas en la obra», afirma la propietaria de la academia, Susana Rebollido. También destaca la cantidad de vocabulario que conocen gracias a la iniciativa. La experiencia es tan satisfactoria que plantean repetirla el próximo año.
El taller del cámping Ría de Arosa incluye pernoctaciones de los chavales
Los alumnos habituales son monitores en la iniciativa boirense