Con paraguas o sin él, Barbanza llenó el estómago: el inquilino de las bateas fue el héroe del día
11 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Puede que ayer en Barbanza hiciese falta consultar varias veces el calendario para cerciorarse de que era día 10 de agosto y no 10 de febrero. Puede que más de uno maldijese los cielos, que no dejaban de escupir chaparrones. Puede incluso que alguien se quedase en casa ante la que estaba cayendo. Pero el común de los barbanzanos y de quienes estos días visitan la zona no lo hicieron. Había demasiada comida en juego. La jornada grande de las fiestas gastronómicas siguió siendo grande pese a la lluvia porque, como bien decía una mujer muy salada en Cabo haciendo un guiño al anuncio de un supermercado: «¡E se chove... comemos igual!». Faltaría más.
El héroe gastronómico de ayer tiene nombre. Se llama mejillón. Reinó en Rianxo, Cabo y Neixón. Mientras, en A Pobra la feria Sabores da Ría puso a la mesa todo tipo de viandas del mar.
Pese a que la amenaza de lluvia no se disipó y algunos paraguas se abrieron, las organizaciones estaban contentas. Sobre todo, porque las grandes citas gastronómicas, las de Cabo, A Pobra y Rianxo, contaban con carpa para poder degustar el marisco sin llevarse un apuro. Además, si algo ha enseñado a todo el mundo esta tierra anfibia es a meterle el diente a lo mejor del mar con lluvia o sin ella. Así que no hubo lamentos ni penas. «Estamos encantos, isto está boísimo», decía una mujer en Cabo tras probar una de las recetas de mejillón, concretamente el bivalvo maridado con habas de Lourenzá.
En A Pobra, en los Sabores da Ría, la afluencia fue tal que algunas viandas se quedaron a cero. Miguel Mosteiro, cocinero y restaurador, decía a media tarde que estaban reponiendo productos para la noche, cuando se preveía clausurar la cita. Lo dicho. Mientras haya buenas viandas, que llueva aunque no haga falta.
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