La lotería también se resiente

María Hermida
maría hermida RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

monica ferreiros

La mayoría de las administraciones dicen que vendieron entre un 10 y un 20% menos que el año pasado para el clásico sorteo de Navidad

20 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La lotería de Navidad también ha pagado el peaje de la crisis. Aunque en diciembre las ventas se animaron por la cercanía del sorteo, en los meses precedentes habían sido mínimas. La mayoría de los loteros barbanzanos señalaban ayer que, a falta de cuadrar los números, todo hace indicar que se comercializó entre un 10 y un 20% menos que el año pasado. Solo tres administraciones, de Rianxo, Boiro y Ribeira, señalaron que fueron capaces de igualar la facturación del año pasado. Eso sí, en todos los municipios tienen la esperanza de que, hasta hoy a última hora, se sigan despachando décimos para el gran sorteo.

Los loteros tienen claro que detrás del bajón de las ventas está, principalmente, la situación de crisis. Pero señalan que también son muchos los ciudadanos «aos que non lles gustou nada que se puxera retención fiscal para os premios importantes, así que mercaron menos». De hecho, algunos de ellos indican que tras la experiencia de este año lo oportuno sería que el Gobierno diese marcha atrás y no se aplicasen las retenciones.

Como cada año, la tradicional venta de lotería navideña deja un buen reguero de anécdotas. Esta vez, la más significativa, y que repiten los loteros de unos y otros concellos, es que hubo numerosos ciudadanos que recorrieron las administraciones en busca de décimos terminados en trece. Y es que ese número ya gusta habitualmente, pero en esta ocasión se disparó el interés por él al coincidir con el del año. Sin embargo, esa terminación no llegó a casi ningún negocio de la zona.

Tanto desde la comarca noiesa como desde Arousa norte dicen que, un año más, los números como el 3, el 5 y el 7 fueron los más demandados. De hecho, a estas alturas ya no están disponibles en casi ningún lado.

A Barcelona

Es habitual que los loteros de la zona manden décimos para fuera. Algunos los intercambian con otros empresarios del ramo. Es el caso de la boirense Otilia Ojea, que este año tiene una curiosa anécdota. Le mandó a una colega de Barcelona un buen número de décimos. Al poco tiempo le llamó y le dijo que un varón de Sevilla que ya tenía reservada lotería le pidió que se la cambiase por la llegada de Galicia, Y que se la llevó toda.