El Samaín hechiza Barbanza

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

MARCOS CREO

Niños y adultos se sumaron a la celebración de la fiesta celta

01 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

No hace mucho, pasaba desapercibida en Barbanza pero, poco a poco, distintos colectivos de la comarca fueron sumándose a la fiesta con la que antaño se celebraba el final de la temporada de cosechas y el inicio del año nuevo celta. El Samaín entró primero en los centros educativos de la comarca y desde ahí fue abriéndose paso hasta calar en el resto de la sociedad. En esta ocasión, al coincidir con el arranque de un largo fin de semana, se han programado más actividades que nunca. Parte de ellas arrancaron ayer pero, otras, tendrán lugar a lo largo de los dos próximos días.

Como hicieron durante los últimos años, los usuarios de Ambar y Amicos dieron ayer la bienvenida, en sus respectivos centros, a la noche en la que el mundo de los dioses y los difuntos se abre al de los vivos. Los usuarios de Amicos dedicaron la mañana a decorar calabazas, para lo que contaron con la ayuda de un puñado de familiares. La jornada de trabajo culminó con juegos populares y la degustación de dulces.

Mientras, en Ambar, los usuarios del centro ocupacional se convirtieron en fantasmas, vampiros, brujas y sacaúntos para, distribuidos en grupos, superar diferentes pruebas en el marco de una gran juego.

En la localidad noiesa fueron los niños los que festejaron el Samaín. De la mano de monitores de la asociación O Besbello, los chiquillos convirtieron la plaza de A Fanequeira en un terrorífico rincón para acudir después, en la biblioteca municipal, a una sesión de cuentos de miedo.

Cuentos y acampada

También en Porto do Son hubo una sesión especial de relatos. En este caso, fueron los más pequeños de la casa los que, congregados en la ludoteca municipal, se dejaron hechizar con fantasiosas historias sobre las brujas y los misterios de la noche de Samaín. Estaba previsto que, por la noche, tomaran el relevo los niños mayores, con una acampada repleta de sorpresas en el polideportivo.

Pero la fiesta celta no solo tiene seguidores infantiles. Los mayores que participan en los talleres de memoria de Boiro también realizaron durante las últimas jornadas actividades relacionadas con el Samaín. De hecho, las calabazas que decoraron los aplicados alumnos de Cures y Abanqueiro fueron después expuestas en el centro social de la villa boirense.

También la plaza de España ribeirense inició ayer por la noche su terrorífico proceso de transformación.