Fernando Cortizo entregó un muñeco de su filme «O Apóstolo» al alcalde
10 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Hay sentimientos que traspasan la gran pantalla. La amistad entre el director de cine Fernando Cortizo y el Concello de Boiro se selló ayer con un regalo muy especial. El creador entregó al regidor uno de los muñecos que protagonizan su película O Apóstolo, que está pegando fuerte en los festivales de medio mundo y que ayer se estrenó en la cartelera de los cines de Ribeira. La figura representa al actor Celso Bugallo, que tiene un papel clave en la obra y a quien muchos espectadores recuerdan por su papel en O lapis do carpinteiro. En la ficción, el personaje tiene una misión de captar peregrinos hacia la aldea de Bealo.
Esta localidad boirense fue la elegida en el rodaje y allí se fraguó este filme que parece enganchar al público, a pesar de compartir cartelera con Lo imposible o James Bond. «Si hace años me dijeran que íbamos a estrenar con estos actores, no me lo creería», señaló ayer Fernando Cortizo. Pero estos artistas tampoco hacen sombra a los que participaron en O Apóstolo. Luis Tosar, Jorge Sanz y Manquiña, además de Geraldine Chaplin, formaron parte del elenco de esta película. A todos ellos Boiro les dejó una huella en el corazón, y tal y como aseguró Cortizo entre risas, también en el estómago, porque todos recuerdan lo bien que se come por estas tierras.
Decoración de despacho
Tanto gustó el muñeco a Juan José Dieste que ya está pensando en ponerlo en alguna de las estanterías de su despacho. El alcalde se mostró emocionado en la recepción que el Concello le brindó a Fernando Cortizo y en la que imperó el ambiente familiar. No es para menos, la unión de este director con la comarca de Barbanza es enorme, y son muchas las peripecias que recuerda haber vivido aquí. Hermosas palabras le brindó el alcalde boirense: «Esta película é unha xoia; síntome moi orgulloso de que chegase este día».
Cortizo es un vecino más en Boiro y ayer se movía por las instalaciones del centro social como pez en el agua. La sonrisa no desapareció de su cara a lo largo de la visita que brindó a los vecinos. Aunque muchos no le reconocen por la calle, seguro que serán cientos los que acudan al cine para poder presumir de que el municipio en el que residen haya traspasado fronteras y encandilado a espectadores de medio mundo. Ahí es nada.
El filme se estrenó ayer en la cartelera de los cines de Ribeira