Mancas sí, pero comunes, al fin y al cabo

BARBANZA

22 jul 2012 . Actualizado a las 15:01 h.

Confieso con resignación que no entiendo de economía, que si tuviese un mínimo de conocimientos en la materia me daría cuenta de que la fórmula +I=-C=-Pr=+P=+Po es una majadería, ya que poniendo sobre la mesa la antítesis del planteamiento tendría que resultar que -I=+C=+Pr=-P=-Po y uno sabe algo de lo suyo, pero no es tan osado como para poner en duda lo que plantean los expertos economistas que supuestamente asesoran a quienes toman las decisiones. Para que comprendan de que hablo les explicaré que I corresponde a impuestos; C, a consumo; Pr, a producción; P, a paro; y Po, a pobreza.

No teman, la entradilla no pretende aburrirles redundando en esa prima que no es aquella «que más se arrima», sino poner sobre la mesa repercusiones que el reguero de decisiones, hasta ahora totalmente infructuosas, pueden tener en nuestro entorno. Y la que más llama la atención, por sorprendente, es el anuncio de probable desaparición de las mancomunidades a finales del 2013.

Aquí, en esta zona, contamos con dos ejemplos de este tipo de entidades supramunicipales: Serra do Barbanza y Arousa Norte. Tienen razones de ser totalmente distintas, pero filosofías iguales: unidad de acción para el desarrollo de los territorios que comprenden. La primera, para gestionar la recogida de basura; la segunda, para la proyección turística. Es posible que ambas tengan margen de mejora en su funcionamiento, pero me da que si los municipios que comprenden abordaran los citados objetivos individualmente, primero, serían muchísimo más caros; segundo, serían menos eficaces; y tercero, perderían la sinergias que permiten optimizar servicios.

Con las reservas de un lego en esta extraña economía, diría que la mejor decisión sería todo lo contrario: reforzar las mancomunidades e incluso dotarlas de contenido, considerarlas como ciudades y establecer bajo su amparo servicios públicos comunes, desde la recogida de basura hasta la gestión del agua, la policía local, la limpieza de las calles... un sinfín de departamentos y atenciones que hoy se reparten por ayuntamientos y que tendrían más fuerza y eficacia unificados.

¿Por qué se apunta a las mancomunidades como primeras entidades a disolver en lugar de otras que están más en el disparadero? Debe ser porque son las más fáciles de eliminar ya que al frente suelen estar políticos elegidos para otros cargos y sacarles esta responsabilidad no deja de ser una forma de liberarlos de compromisos, aunque es justo reconocer que algunos sí creen en la comarcalización de servicios como mejor opción para abaratar costes.

Haciendo un juego de palabras con su nombre, las mancomunidades son mancas, sí, porque sus competencias están limitadas a las que quieran ceder los ayuntamientos que agrupan, pero son las entidades comunes más cercanas al ciudadano, instituciones que están por delante de los rancios localismos... No estaría de más que antes de disolverlas a alguien se le ocurriese echar cuentas, aunque en esta extraña economía ni está claro que dos más dos sean cuatro.