Vestigios del pasado que recuerdan tiempos mejores en los que los fondos para invertir en obras llegaban a los concellos a manos llenas procedentes de cualquier otra Administración. En eso se ha convertido la solitaria farola de la fotografía en un momento, el actual, en el que lo que prima es el recato en el gasto. Hoy el poste parece olvidado por quienes en su día se maravillaron por su espectacular diseño. La pieza en cuestión se encuentra en el parque de A Cachada de Boiro, junto a una fuente no menos espectacular que tampoco llegó a lucir nunca en todo su esplendor. Lo bueno de este punto luminoso, en contraposición con la enorme fuente de luces y chorros de todas las formas y colores que se consume a pasos agigantados pasto del deterioro y de los actos vandálicos, es que bien puede pasar por una discreta escultura que adorna un espacio público en el que la naturaleza no entra en conflicto con el diseño más innovador. Un pequeño consuelo teniendo en cuenta la enorme inversión que se hizo en su día en el pulmón de Boiro. Foto Simón Balvís