Camposantos llenos de vida

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

La tradición de honrar a los difuntos con flores y velas sigue arraigada

02 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Pese a que, tradicionalmente, el de Difuntos es un día triste porque hace más nítido el recuerdo de quienes ya no están, la imagen que proyectan los cementerios parece más un canto a la vida que a la muerte. En jornadas como la de ayer, los camposantos se llenan de vida, no solo por el colorido que dan las miles de flores colocadas en las tumbas, sino por la cantidad de personas que se acercan a las necrópolis para reencontrarse con sus seres queridos.

Que la tradición de honrar a los muertos con flores y velas sigue bien arraigada en la comarca se hacía evidente ayer con solo poner un pie en cualquiera de los cementerios barbanzanos. Las flores, colocadas con esmero, adornaban, como cada año, lápidas y panteones por doquier, mientras que los cirios y las velas daban, ya al atardecer, un ambiente sobrecogedor a los camposantos. Mientras, se contaban por cientos las personas que, a lo largo del día, recorrieron los recintos para visitar a los suyos y admirar la colorida estampa que ofrecen las necrópolis en esta época del año.

Cita con los ilustres

Otra tradición muy arraigada es la de venerar a los difuntos ilustres que cada municipio tenga en su haber, y entre los que mantienen esta costumbre destaca el Ayuntamiento de A Pobra. En el cementerio de O Caramiñal, una comitiva encabezada por el primer teniente de alcalde -Isaac Maceiras no pudo acudir por problemas de salud- depositó una corona de laurel ante la tumba de Victoriano García Martí.

Al mismo tiempo, otro grupo, con la presidenta de la Asociación Amigos do Museo Valle-Inclán al frente, colocaba otra corona sobre la lápida el autor del esperpento en el camposanto de Boisaca, en Santiago.