Cuando hace unos días La Voz de Galicia se hacía eco de las demandas de los empresarios y ciudadanos de uno y otro lado de la ría sobre el vial que une la autovía del Barbanza con la autopista A-9, sobre todo del tramo Catoira-Caldas, nadie imaginaba la trágica noticia que el jueves nos sacudiría. Cuando les hablaba del precio que los (ir)responsables nos hacen pagar, aún no incluía la vida de Lara Muñiz Vicente. Veintiséis años de sueños e ilusiones truncados por la ineptitud de cuatro que dirigen el «despropósito provincial de Pontevedra» y que postergan, inmisericordes, la mínima mejora de esta carretera ad kalendas graecas. Que sonrojo para un ente especializado en papatorias, fiestorros y boatos. Con su gran muñidor al frente, urdidor de pactos y componendas inverosímiles, pero incapaz de dotar de una fina capa de asfalto de drenaje y agarre a unos puñeteros cinco kilómetros de carretera, que se han llevado por delante otras tantas vidas desde el 2005. Las marcas de los heridos ya cubren cada metro.
Que la sangre y el recuerdo de Lara pese sobre vuestras conciencias. Que sus ilusiones, cercenadas por vuestra incompetencia, abrasen vuestras neuronas o lo que quede de ellas ¡Qué sabéis vosotros de esfuerzo y tesón! Preguntadle a su recuerdo. Os hablará de sus años trabajando para pagarse su carrera de Empresariales. O de cómo compaginaba ahora sus prácticas con un empleo para mantenerse, mientras vuestros hijos acuden a renombrados colegios privados y veranean en Sanjenjo. ¡Cuántos sueños habéis borrado con vuestro tétrico soplo! Solo uno de ellos bastaría para justificar todos los camiones de aglomerado que habéis negado. Y si no hay presupuesto para modificar el trazado, por lo menos echadle esa capa salvadora que cubra la desvergüenza actual. Sea la Diputación o la Xunta, porque a los de la infantería, a los que dejan familiares o amigos en ella, nos la trae al pairo. Llega con suprimir tres vinos gallegos y la subvención de dos fiestas. Pero ya sé que os pido el enorme sacrificio de no sacar vuestras carotas y barriguitas en cinco fotos, con sonrisa Profidén y ojitos colocados por el tinto Barrantes.
Es en la provincia de Pontevedra pero nos afecta, y de lleno, a la comarca del Barbanza. Y es hora de movilizarse, de echarles en cara a los responsables del llanto de la familia de Lara su fatal dejadez y falta de responsabilidad. Decirles que no vamos a perdonarles cada rasguño que siga produciéndose en este vial maldito, no por designio divino sino por la ineptitud de quienes padecemos a estos gobernantes. Que no aceptaremos más demagogia y balones fuera. Dejarles claro que mientras no solucionen este problema para nosotros serán unos impresentables. Es hora de sumarse todos a la demanda de empresarios, asociaciones y entidades para exigir las actuaciones ya. Por la memoria de esas cinco vidas segadas. Para evitar la pérdida de cualquier otra. Para que no pese en nuestra conciencia la dulce sonrisa de una niña morena, tan luchadora como serena.