Los peores presagios no se cumplieron y la Festa da Mocidade de la villa rianxeira se desarrolló sin incidentes
18 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Había una gran expectación en Rianxo en torno a la celebración de la Festa da Mocidade, pero finalmente, la cita, que para muchos no era más que una invitación a los excesos, fue poco menos que una balsa de aceite en la que no se produjeron mayores incidentes. Alguna farola rota, daños en la puerta de la sede de la agrupación A Rianxeira y mucha basura son el balance de una noche que resultó de lo más tranquila.
Lo cierto es que, nada más llegar al relleno portuario, lugar elegido para las actuaciones de cuatro pinchadiscos y las orquestas París de Noia y Philadelphia, se disipaban muchas dudas sobre el buen fin de la celebración. La sensación de normalidad en el campo de la fiesta era absoluto y, de hecho, la media de edad de los asistentes en las primeras horas de la madrugada era mucho más elevada de la prevista.
Matrimonios de todas las edades y familias con niños, incluso con algún carrito de bebé, compartían espacio con pandillas de jóvenes dispuestos a aprovechar al máximo una de las últimas verbenas del verano. Así que cada cual con los suyos, rianxeiros y visitantes disfrutaron de un ambiente de lo más animado, a pesar de los problemas técnicos que provocaron el apagón, en dos ocasiones, de la orquesta París de Noia.
El impresionante palco de la formación noiesa se quedó sin corriente debido a un problema en el generador que tardó bastantes minutos en solventarse. Aún así, la fiesta no decayó, y músicos y público interactuaron para mantener el ambiente caldeado.
Botellón
Como se esperaba, hubo botellones a mansalva, tanto en la explanada en la que se celebró la Festa da Mocidade como en los alrededores, por lo que el aspecto del relleno portuario ayer por la mañana dejaba bastante que desear.
Plásticos y restos de basura se extendían por la zona, aunque, apenas una hora y media después de rematar la fiesta, y mientras los técnicos de una de las orquestas aún estaban desmontando el palco, un batallón de operarios municipales se afanaba en dejar el lugar en condiciones óptimas. También la Policía Local rianxeira estaba funcionando a pleno rendimiento y los agentes recorrían las calles comprobando que todo estaba en orden después de una noche muy larga en la que la presencia de las fuerzas de seguridad y los equipos de emergencias se hizo notar.
Mismo despliegue
Aunque la afluencia de público a la Festa da Mocidade fue menor que la que se registró la jornada anterior en el último día de las celebraciones de A Guadalupe, se mantuvo el mismo dispositivo de seguridad.
Ahora, a los rianxeiros les toca reponerse y volver a la normalidad después de una semana de fiesta. Algunos ya lo intentaban ayer por la mañana mientras por las calles de la localidad aún vagabundeaban grupos de jóvenes con cuerda para rato.