La doble cara de la realidad

Manuel Maneiro

BARBANZA

Dicen que una misma realidad es diferente para dos personas. A mí esto me pasa con la conselleira do Mar, quien día tras día se jacta de velar por los intereses del sector marisquero y pesquero. Sin embargo, la realidad es caprichosa y bien distinta. Parece que no estemos hablando de lo mismo, aunque en este caso ¿quién está equivocado, los miles de trabajadores

del sector del mar o la conselleira?

A veces ocurre que para que uno se dé cuenta de un problema real no tiene más que ponerse los zapatos del otro. Todas las medidas que hasta ahora se han tomado respecto al sector del mar me dicen que hay un interés, del tipo no lo sé, en desmantelar la flota de nuestra comunidad, lo cual me recuerda al Plan Galicia 2010; y a los hechos me remito. Comenzó con la regularización de cientos de embarcaciones, problema todavía pendiente de solución, a lo que le siguió la retirada del seguro y la obligatoriedad de un seguro de responsabilidad civil para las embarcaciones, la retirada de las ayudas a las mariscadoras, el problema del salmón en la ría de Noia, el furtivismo, las nulas ayudas a los productores (quienes sufren la crisis del país y de su sector) y la continua entrada de producto foráneo. Y ahora, por si fuera poco, nos viene con la restricción a la pesca de bajura y artesanal en las Illas Atlánticas bajo el lema «salvaguardar los recursos marinos».

Una excusa más orientada al sacrificio de una parte importante de la pesca artesanal de cara a la UE. De aprobarse el borrador del PRUX nos encontraremos con que muchos de los armadores que trabajan en esas zonas tengan que hacer, como dice un viejo amigo: «maleta, pataca e paraguas»; ¿hacia dónde?...

Y es que igual la solución al mantenimiento de la biodiversidad marina no pasa por la restricción de la pesca sino por el saneamiento de nuestra ría, ya que muchos pueblos no cuentan con una depuradora y los residuos terminan en nuestro mar. Parece que nuestra conselleira en lugar de invertir esfuerzos en buscar una solución a los problemas está creando otros nuevos; ficticios, desde luego. Señora conselleira, ¿sigue creyendo que vela por los intereses de nuestro sector? Le invito a que camine un poco con mis zapatos y verá que se está equivocando.