Gas Natural ve difícil completar todos los trámites para poder comenzar los trabajos de instalación del conducto antes del 2012
01 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Del proyecto para traer el gas natural a la comarca se ha hablado largo y tendido en los últimos años, sobre todo durante el pasado 2010, momento en el que se dio a conocer el trazado que seguiría la tubería y los bienes afectados por su colocación. Cuando el verano pasado daba sus primeros compases, se cerró el plazo para presentar alegaciones al recorrido previsto, y desde entonces nada a vuelto a saberse del gasoducto de Barbanza. Y es que tampoco se han producido demasiados avances en la tramitación del proyecto. Las enmiendas planteadas por vecinos, concellos y entidades siguen en estudio y, de hecho, fuentes de Gas Natural Fenosa -compañía que promueve la infraestructura- indicaron que la empresa asume que el inicio de las obras se retrasará hasta el 2012.
Las mismas fuentes explicaron que las previsiones más optimistas señalan que los trabajos podrían comenzar este año, pero que, en todo caso, no hay garantías de que esto pueda ser así dado lo farragoso de la tramitación en la que está inmerso el proyecto para dotar de gas natural a los municipios de Arousa norte.
En cuanto al punto en el que se encuentra ahora mismo el gasoducto, está pendiente de la autorización de instalaciones, un permiso que depende del Ministerio de Industria y que no se concederá hasta que se resuelvan las numerosas alegaciones que se presentaron al trazado de la canalización. La publicación de los bienes afectados por el paso del conducto movilizó a vecinos y entidades, que pusieron en marcha la maquinaria para solicitar que se redujesen los bienes privados por los que discurrirá el gas. También los concellos se sumaron a esta petición, demandando que la trayectoria de la tubería se circunscriba lo máximo posible al trazado de la autovía.
Asimismo, fuentes de Gas Natural indicaron que, recientemente, se presentó en el ministerio el estudio correspondiente para la tramitación de la Declaración de Impacto Ambiental, un proceso que también puede prolongarse durante varios meses, contribuyendo al retraso en el inicio de las obras.
El problema de la ría
Una de las cuestiones que más polvareda levantó en su día, y en la que, previsiblemente, incidirá el estudio de impacto ambiental, tiene que ver con la solución elegida para llevar el conducto de Rianxo a Boiro.
Inicialmente, estaba previsto que la tubería bordease Ponte Beluso, afectando de manera importante tanto a este núcleo como a Bealo, pero en el proyecto que salió a exposición pública se optó por salvar la ría enterrando el gasoducto paralelo al puente de la autovía. Sin embargo, tanto el Concello de Rianxo, que aludió a la riqueza medioambiental de la zona en sus alegaciones, como la cofradía rianxeira, que faena en la ensenada, plantearon objeciones a esta solución que habrá que ver cómo se resuelven.