El párking del Centenario de Ribeira, unas instalaciones que gestiona la empresa Proinsa pero que son de propiedad municipal, lleva días en el ojo del huracán, puesto que se quedó sin luz por impago. Al cierre de esta edición ya tenía suministro. Sin embargo, quienes conocen de cerca estas dependencias saben bien que los problemas no se ciñen a lo ocurrido esta semana con la electricidad. Muy al contrario, las deficiencias llevan arrastrándose desde finales del 2008, cuando se redujo a la mitad el personal y empezó a dejarse de lado el mantenimiento. Cabe recordar que la empresa que tiene la concesión del estacionamiento, la citada Proinsa, está en concurso de acreedores.
¿Qué problemas tiene el recinto? Son tantos que resulta difícil enumerarlos todos. Para empezar, hay goteras en distintos sitios -encima del párking está la plaza del Centenario, de carácter municipal-. Al parecer, el Concello fue avisado en distintas ocasiones de que había filtraciones de agua. De hecho, fuentes municipales señalaron que las alcantarillas de la plaza se limpian con frecuencia y que, si ahora no están acondicionadas, se les dará un repaso.
El caso de las fiestas
A mayores de este problema, en el párking no funciona el ascensor y tampoco el cartel que hay en el exterior, donde pone si hay plazas libres o el estacionamiento está cerrado. Lo del letrero no es moco de pavo. En las fiestas del verano, con la ciudad de Santa Uxía a rebosar de coches, no se puedo avisar mediante esta señal luminosa de que el estacionamiento estaba cerrado a partir de las diez de la noche. Sí se pusieron unos conos, que acabaron arrinconados. Los conductores, al no verlos, se metieron hacia la rampa del estacionamiento y luego tenían que dar marcha atrás, provocando unos atascos de aúpa en plenas celebraciones. Hubo algunos pilotos que hasta se pusieron a regular el tráfico.
Por si con esto fuese poco, resulta que la iluminación, más allá de los últimos días, cuando se cortó el suministro de cuajo, es muy deficiente. De hecho, hay partes del estacionamiento donde se ve muy mal. Todas estas deficiencias, en realidad, parten de una cuestión: una falta de mantenimiento cada vez más sangrante y preocupante.
Con la policía
Al compás de esta dejadez que está poniendo en jaque unas instalaciones que son propiedad de todos los vecinos de Ribeira, está el hecho de que el servicio que presta el párking también fue en continuo declive. Basta hablar de los horarios. El recinto, que llegó a contar con cuatro operarios y que ahora solamente dispone de dos vigilantes, abría las 24 horas. Ahora cierra a las diez de la noche de lunes a viernes, los sábados a las tres de la tarde y los domingos y festivos enteros. Esta circunstancia hace que muchas veces la Policía Local tenga que acudir a abrir las instalaciones a algunos vecinos que no se percataron de los carteles y dejaron el coche estacionado más allá del horario de apertura. Suele pasar los sábados, cuando hay mucha afluencia de coches por cuestiones como el mercadillo semanal.