¡Qué razón tienen los ciudadanos!

ALICIA FERNÁNDEZ

BARBANZA

¡En Galicia llevamos unos días asistiendo a un bochornoso rifirrafe entre los diputados y diputadas del PP y del PSOE. De todo se llaman, oiga, hasta el punto de que podemos encontrar mayor finura y donaire en cualquier mercadillo. Ahora se han tirado al monte con graves acusaciones de corrupción. Unos a cuenta de una supuesta trama agraria y otros por las ramificaciones gallegas del caso Gürtel y el inefable Baltar. Una escalada dialéctica que ha terminado en los juzgados ¡Cómo si no tuviese bastante la Justicia! Hasta el momento ha habido más palabras que hechos demostrados, pero a los ciudadanos nos dejan con la boca abierta y el pensamiento ofuscado. Eso sí, lo que nos vamos a reír cuando, ante la próxima encuesta, los políticos no se expliquen por qué se han convertido en el tercer motivo de preocupación para la sociedad española. O nos toman por tontos y tontas, o nos toman el pelo y la pela.

En todo caso a mí me asalta una duda. Sus señorías eran conocedoras de tanto mangoneo y trinque pero no se mordían -manteniendo un silencio cómplice- o se han caído del caballo estos días. Dicho de otro modo, vivían en otro planeta o es que ambos mojaban los dedos en la salsa y se los chupaban con fruición. Que de puro canguelo no sabría decir que posibilidad me inquieta más. Y lo mejor: en medio de la peor crisis que hemos conocido, tanto a nivel gallego como estatal, nuestros políticos retozan en el estercolero aparentando ser ajenos a la que cae. Prefieren que sus administrados les tomen por irresponsables antes que ponerse a trabajar en serio. Eso es lo que hay. Y la sociedad lo percibe con nitidez.

Otro ejemplo para ilustrar que viven en un limbo, como un palco vip atemporal, lo encontramos en un tema de moda como el de los perros sueltos y abandonados. Peligrosos y menos peligrosos. Desde que se han dado los últimos casos con final trágico, examinada nuestra realidad, se han hecho numerosas denuncias públicas sobre el tema.

Los perros campan a su libre albedrío y sus dueños incumplen en muchos casos cualquier tipo de norma al respecto. También se comprobó que para los responsables municipales de la comarca era un tema abandonado. Bien, pues desde entonces no es que no se acentuara la vigilancia sobre el mismo, es que ni tan siquiera se ha emprendido campaña informativa alguna sobre el asunto. Eso sí, en Ribeira, después de varios ataques se abren los correspondientes expedientes. Pero ¿no es mejor prevenir? Aquí no. Primero habrá que sufrir un caso de consecuencias graves y después los tendrán a todos tomando medidas y saliendo en la foto.

Y para finalizar desearles a todos que pasen una feliz noche de san Juan, de profunda tradición en esta comarca. Hogueras, sardinas y churrasco. Vino, cerveza y refrescos. Saltos y animada charla.

Pero sobre todo que los mismos tontos del culo de todos los años no confundan bromas con gamberrismo. Que ante la tibieza de quien tiene responsabilidades, y la pasividad general, algunos aprovechan cualquier oportunidad.